
Lamentablemente los ciudadanos de este país, pasamos a ser una bolilla mas en el gigantesco bolillero de la muerte, en el cual los requisitos para el primer premio, es ser inocente.
Todos los días vemos en los muy atacados medios de comunicación, las crónicas de las muertes injustas, que día a día se suscitan cada cuales más violentas y crueles, crónica de muertes anunciadas, porque la mayoría de la gente sabe que es solo cuestión de suerte para que la muerte los llame.
Pero lo que más miedo da es la ausencia del Estado, un Estado que junto a los que hoy representan a los derechos humanos, han fomentado la delincuencia en todo el país, derechos humanos que NO reconocen los derechos de las victimas.
Un Estado que asume apoyando a los piqueteros y movimiento sociales, algunos muy violentos y muy conocidos, grupos que albergan siniestros personajes mantenidos con planes, para usarlos cuando se lo necesiten, se imagina que hoy no pueden estar en contra de sus aliados.
Un Estado lleno de rencor y venganza, que se esmeró para abrir una brecha de odio entre ricos y pobres, impulsando una CONTAGIOSA violencia que viene de arriba hacia abajo, contra todo aquel que piense diferente.
Gobierno que legalizó el vandalismo bajo el nombre de reclamo social,- fueron también los que le quitaron el apoyo a los agentes de seguridad, transformándolo en el oficio más mal pago y el más peligroso.
La mayoría de los políticos todavía siguen diciendo que el problema es la pobreza, y sin duda es parte, pero no seamos tontos, nadie roba por hambre, nadie mata por hambre.
Los medios de comunicación y políticos siguen debatiendo la edad de los delincuentes, porque no hay lugares donde rehabilitarlos, pero nadie toma en cuenta las vidas que se pierden, los jueces liberan a pequeños delincuentes con frondosos antecedentes, pensando que le están dando otra oportunidad, sin embargo con esa actitud populista lo que hacen es segar otra vida inocente.
El problema no es de solución rápida, necesitaríamos políticos que olviden sus ambiciones personales y los votos de los delincuentes, y prioricen las vidas inocentes, que día a día se lleva la inseguridad.
No quiero ser negativo, pero ustedes piensan que algunos de nuestros representantes, se incineraría políticamente impulsando las leyes que beneficien el orden y el respeto.
Es cruel e injusta la soledad que vive el ciudadano común, el derecho más básico no se le reconoce, LA VIDA.