Cuando la mafia ayudó a EE.UU. a derrocar a Mussolini

Publicado por aquiles el 27 May 2007 | Categoría: Historia, Nacionalismo

Hoy un diario de México, “El Universal”, publicó una interesante nota sobre cómo la delincuencia organizada ayudó a los estadounidenses a derrocar a Mussolini en 1943. Como sabemos, después de este hecho, el líder italiano fue rescatado por un comando alemán de las SS al mando de Otto Skorzeny (quien luego de la guerra vino a la Argentina y fue amigo personal del General Perón) y desde el Norte de Italia condujo los destinos de la breve pero importante República Social Italiana.

Meyer Lansky, sionista y delincuente mafiosoComo se leerá, según el autor de la nota el artífice de la operación fue Lucky Luciano, mafioso italiano de Nueva York, quien contaba en su círculo de amistades del hampa a sujetos como Meyer Lansky, fundador de Las Vegas, que al final de su vida se refugió en Israel para no pagar los impuestos que debía en EE.UU. Lo que el artículo no menciona es que el verdadero autor intelectual del pacto con los militares norteamericanos fue Lansky.

Y ya que estamos con Lansky y Las Vegas, no está de más recordar que este delicuente, junto con su socio Abner “Longy” Zwillman (creador del trístemente conocido “sindicato nacional del crimen”), aportaron cuantiosos fondos a la Irgun de Menahem Beguin en 1948 para ayudar a los sionistas en la usurpación de Palestina y la fabricación de Israel.

En síntesis, el ejército de EE.UU. se unió al crimen organizado para pelear con los fascistas, que se limitaron a defender su suelo de los delincuentes. Luciano era un siciliano cruel pero de intelecto más que limitado, por lo que sobre él ejercían una influencia decisiva una camarilla de sionistas fanáticos, tal como vimos en el párrafo anterior. Hoy los hijos de aquellos mafiosos son políticos de renombre en EE.UU. y en Israel.

Más allá de que el autor de la nota quiere hacer una suerte de defensa de cómo los criminales mafiosos actuaron, queda en evidencia que los enemigos de los Nacionalismos apelan a todas las maniobras que tengan a su alcance para acabar con fuerzas patriotas. A veces es bueno estudiar un poco de Historia, porque ya lo dijo Don Miguel Cervantes hace más de 400 años: “Dime con quién andas y te diré quién eres”…

Aquiles

Nota original del diario El Universal

Historia apasionante. No siempre lo apasionante es la verdad. Demuestra en qué medida la mafia puede servir a los intereses de un Estado. La vinculación entre la mafia italiana y el ejército de Estados Unidos comenzó cuando, después de la Operación Torch (invasión de África del Norte) el general Eisenhower planteó la Operación Husky, es decir, la invasión de Sicilia que abriría la puerta para el desembarco en el “talón” de la bota italiana. Las noticias sobre las tropas italianas en Sicilia eran insuficientes. Se sabía, eso sí, que la mafia siciliana era un verdadero poder. No era menos cierto que formaba parte del crimen organizado -y controlado- en Estados Unidos.

El principal capo de la mafia de Nueva York estaba en la prisión de Dannemora. Se llamaba Salvatore Lucanio, conocido por un alias famoso: Lucky Luciano. Su abogado, Moses Polakoff, fue el contacto. Visitaron a Luciano 15 veces oficiales navales. Se acordaron los contactos y un convenio para que la mafia de Nueva York fuera un aliado en Sicilia para el desembarco y un apoyo para la OSS o Servicios de Inteligencia de Estados Unidos. (The OSS in World War II, by Edgard Hymoff, páginas 162-163).

El Sistema de Inteligencia de la época (la OSS precedió a la CIA) organizó un equipo de conexiones. Entre ellos Earl Brennan, de New Hamsphire. Se había educado en Italia y estuvo en la embajada de EU en Roma en los primeros años del fascismo.

Brennan había entablado contacto con algunos mafiosos sicilianos expulsados por Mussolini e instalados en Canadá. A Brennan se unió David Bruce, también de la OSS, y Max Corvo, estadounidense de origen siciliano. Se añadieron al grupo Víctor Anfuso y Vicent Scamporini. Éste había nacido en Sicilia y se licenció, como abogado, en la Boston University. (OSS The Secret History of America´s First Central Inteligente Agency, por Harris Smith, página 85). En la página 84 dice que el Vaticano se ofreció a informar a la OSS sobre los objetivos fundamentales en Japón. “El agente del Vaticano era un delgado e intenso clérigo: monseñor Giovanni Battista Montini, que llegaría a ser el papa Paulo VI. Su compañero de la OSS fue Earl Brennan, un veterano del Departamento de Estado”.

Las primeras tropas de Estados Unidos desembarcaron en Sicilia el 9 de julio de 1943, cuando se preparaba, en Roma, entre el palacio real y una parte importante del Gran Consejo Fascista, un complot para derribar a Mussolini. Conexión evidente.

Max Gallo, historiador francés, en su libro La Mafia, Mythes et Realités, analiza el éxito de la operación Mafia-Ejército USA en Sicilia. Antes del desembarco, con el apoyo de la mafia, se realizaron numerosos atentados y los primeros equipos desembarcados desde los submarinos fueron apoyados y guiados “por los hombres de la mafia siciliana”. “Luciano, en todo caso, organiza, gracias a su red, el desembarco”.

Añade: “Seis días antes del desembarco un avión voló sobre la ciudad siciliana de Villalba, donde residía el capo Don Calogero Vizzini (Don Calo) y le arrojaron un bulto con instrucciones. Unos mensajeros de Don Calo se dirigieron rápidamente hacia Mussomeli, patria del otro capo de la mafia, Genco Russo”. (Página 71).

Precisa: “El 20, tres tanques con el estandarte de Luciano (una bandera dorada en cuyo centro, en negro, aparecía la letra ´L´ de Luciano) entraron en Villalba. Un oficial pidió a Don Calo que se subiera a un tanque. Por su lado, Russo logró desarmar a la unidad italiana que se aprestaba a resistir. La mafia había cumplido su contrato. Algunos días después, Sicilia estaba ocupada (por las tropas norteamericanas)”. Max Gallo termina ese capítulo con esta frase sin equívocos: “La Sicile passait sous le controle de la mafia”, es decir, “Sicilia pasaba al control de la mafia”. (Página 73).

Mientras tanto, en Roma, en la noche del 24 de julio (1943), el Gran Consejo Fascista votaba la Moción Grandi, que aprobaba que trasladase al rey todos sus poderes. El monarca tenía ya, en sus manos, la proposición Grandi desde la tarde y sabía que contaría con la mayoría. Al día siguiente, domingo, el rey destituyó a Mussolini de todos los poderes. El rey le dijo que el mariscal Badoglio (que pronto negociaría con los aliados) le sustituía como primer ministro.

El desembarco en Sicilia es inseparable de la negociación con la mafia de Nueva York. Mafia que sabe que tiene límites serios que no puede traspasar y que, como en 1943, puede rendir servicios al Estado. El documento World Drug Report. United Nations Internacional Drug Control Programme dice, en su página 132, que “la Cosa Nostra de Nueva York es una organización que cuenta con 3 mil miembros (”soldiers”) divididos en 25 familias, cinco de las cuales basadas en Nueva York y que cuentan con gran prestigio e influencia”.

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