Hiroshima y Nagasaki: NO OLVIDAR

Publicado por Redaccion el 06 Ago 2007 | Categoría: General, Historia, Derechos Humanos

“Los heridos que nos traían tenían un aspecto horrible. Sus chamuscadas cabelleras estaban enrizadas, las ropas desechas, las partes de piel que quedaban al descubierto casi por completo quemadas, las heridas terriblemente sucias. La mayoría estaba tan desfigurada por las incontables astillas de vidrio y de madera y/o partículas de hierro que se habían incrustados en las caras y espaldas, que resultaba casi imposible reconocerlos como humanos. El tamaño de los vidrios oscilaba entre el de un grano de arena y el de la yema del pulgar. Más tarde, al practicar auscultaciones con estetoscopios descubrimos que a algunos pacientes les habían penetrado partículas de vidrio en los pulmones que crujían al respirar. Los trocitos de madera eran de materiales de construcción o de ramas verdes. En un caso observamos como una ramita muy tierna y blanda había perforado el cráneo de tal forma que las hojas colgaban afuera como un adorno de sombrero para damas”

Testimonio de los médicos japoneses Dres. Masao Schiocuki, Ori Nohuo Kusano y Di Sugi Jamamoto, en su libro “No podemos Callar”.

PEORES QUE GENGIS KHAN

El 8 de agosto de 1945 Radio Tokio pasaba la siguiente información:

“Las autoridades de Hiroshima, ocupadas en la tarea de establecer un primer orden en el caos que produjo la nueva bomba enemiga, de origen desconocido, que explotó el lunes a la mañana, no están aún en condiciones de estimar la magnitud de las pérdidas ocasionadas entre la población civil de la cuidad. Grupos sanitarios traídos de localidades vecinas no podían distinguir a los muertos de los heridos, ni qué hablar de identificarlos. El efecto de la bomba fue tan terrible que prácticamente todo ser vivo, humano y animal, fue literalmente carbonizado en el inmenso calor producido por la explosión”.

“Muertos y heridos estaban quemados hasta tal punto que era imposible reconocerlos. Todos los edificios quedaron destrozados, lógicamente también los puestos sanitarios y hospitales de modo que la labor de ayuda y rescate crecía hasta el agotamiento. La bomba había destruído todo dentro de un amplio radio. Quien en el momento de la explosión estaba en la calle fue quemado por completo, la gente en las casas murió por la gigantesca presión y el calor.”

“Los métodos utilizados por los EE.UU. de Norteamérica contra el Japón fueron, en lo que a crueldad se refieren, peores que los del Gengis Khan”.

El publicista británico F. J. P. Veale relata en su obra “Hacia la Barbarie” (Wiesbaden, 1962, página 318) respecto del tema de la bomba atómica:

“La última duda que podía haber quedado sobre la pregunta de que si efectivamente el presidente Truman había ordenado el lanzamiento de la bomba atómica en conocimiento de los repetidos ofrecimientos japoneses de rendición, puede quedar ahora definitivamente aclarada”.

“El historiador norteamericano Henry Elmer Barnes publicó ya en 1958 en el National Review un artículo titulado “Ataque a un enemigo vencido”, donde relata que el presidente Truman contestó que efectivamente tenía conocimiento de los deseos de paz de los japoneses, también de la falta de necesidad de continuar con cualquier acción militar adicional, y de las buenas posibilidades existentes para la conclusión inmediata de un tratado de paz”.

“El lanzamiento de la primera bomba atómica al fin de cuentas fue sencillamente una vivisección donde los habitantes de Hiroshima jugaron el papel que en los experimentos científicos tienen los conejillos de indias”.

HIROSHIMA

Desde la tarde del 5 de agosto, un artefacto negro con forma de cachalote, de un poco más de 3 metros de largo y con un peso de alrededor de 4 mil kilos estaba instalado en el receptáculo de las bombas del avión B-29 (superfortaleza volante) Enola Gay (nombre de la madre del comandante, coronel Paul W. Tibbetts). A la 1:37, desde la pista del aeropuerto de Tiniam en las Islas Marianas (entre Australia y el Japón), partían los primeros 3 B-29 equipados para una precisa observación meteorológica de 3 posibles objetivos: Hiroshima, Nagasaki y Kokura.

Al mando del avión que efectuaría el reconocimiento sobre Hiroshima, el Straght Flush, se encontraba el mayor Claude Eatherly. Trastornado por pesadillas y remordimientos después del fin de la guerra intentó suicidarse y fue internado durante mucho tiempo en el hospital psiquiátrico militar de Waco. La correspondencia que desde allí sostuvo con el filósofo austríaco Gunther Anders constituye uno de los tantos documentos que las generaciones posteriores a Hiroshima no deben ignorar, junto con el “Diario de Hiroshima” del Dr. Michihiko Hachiva, director del único hospital que quedó en pie en la ciudad japonesa.

A las 6:40 el Enola Gay había alcanzado una altura de 10.000 metros y enfiló hacia Hiroshima. A las 7:09 Eatherly sobrevoló la ciudad católica del Japón y después de pocos minutos informó que la visibilidad era perfecta.

En Hiroshima era un bello día de verano. La gente se preparaba para ir a trabajar, los niños para ir a la escuela. A las 8:09 el comandante Tibbetts ordenó prepararse para el ataque. Tom Ferebee, el artillero, distinguía ya las distintas zonas de la cuidad y con una mira encuadró el blanco: un puente en la confluencia de dos ríos.

A las 8:15 se abrieron las compuertas y la bomba inició su descenso, mientras el avión bajaba en picada, realizaba un viraje y se alejaba. Cuarenta y tres segundos después, la bomba atómica golpeó en tierra. Desde el avión se observó una bola de fuego, de un radio de por lo menos 800 metros que se transformó en un hongo aún más grande, de un ancho de 5 kilómetros, constituído por un humo negro denso.

A las 8:16, en un radio de 7 kilómetros cuadrados, toda forma de vida había sido eliminada. Lo que antes había sido un sitio de la ciudad ahora era un enorme crematorio. Había comenzado la era atómica con una matanza apocalíptica.

A bordo del Enola Gay el copiloto Robert Lewis dijo: “¡Dios mío, que hemos hecho!” Un fulgor terrorífico envolvió a la ciudad, prendiendo un gigantesco incendio que se propagó en segundos.

Los tranvías se detuvieron llenos de pasajeros calcinados y sentados en su sitio, o apretados en las plataformas. Un viento con fuerza de 1200 kilómetros por hora se levantó haciendo caer las paredes en un radio de 1500 metros y arrancando las ventanas hasta a 12 kilómetros del “punto cero”. Un ciclón de fuego semejante a los que habían encendido los centenares de bombardeos de Dresden, Hamburgo y Tokio surgió durante 6 horas.

Inmediatamente se notaron extraños fenómenos en los sobrevivientes: vómitos, diarreas de extremada violencia y abundancia de pequeñas hemorragias en la boca y el cuello. Muchas víctimas que manifestaban estos síntomas estaban agonizando.

El balance que se establecerá más tarde será de 78.150 muertos, 9.284 heridos graves y 13.938 desaparecidos. Éstas cifras no toman en cuenta a los militares que eran 40.000, de los cuales la mitad fue víctima de la explosión. El cuartel general del II ejército, sede del mando territorial, la academia y el hospital militar fueron aniquilados. Por otra parte este cálculo no tiene en cuenta - ni podrá tenerlo - a la decena de miles de víctimas que la explosión provocó en los años sucesivos.

¿Qué sucedió en Hiroshima, en el agujero del infierno? Los testimonios reunidos fueron numerosos, pero pocos de ellos estaban en situación de darnos una idea del cataclismo provocado por la explosión atómica.

El calor emanado del relámpago de luz fundió el granito de la tierra en un radio de al menos 1 kilómetro desde el punto cero. Según los científicos este calor debió subir a 300.000 grados centígrados. Este fuego tuvo una duración máxima de una fracción de segundo, aunque el calor siguió siendo insoportable y letal. Su efecto más notable fue la destrucción total. En un radio de al menos tres kilómetros, en una fracción de segundo, todo se derrumbó.

NAGASAKI

Desoladora panorámica de la ciudad de Nagasaki después de la bomba. Extrañamente una de las pocas edificaciones que quedó parcialmente en pie, fue su Iglesia principal. Hiroshima y Nagasaki eran las únicas ciudades católicas del Japón.

La noche del 8 al 9 de agosto transcurrió en la capital nipona, lúgubre como una pesadilla. La ruptura de la Alianza Ruso-Japonesa por decisión de la U.R.S.S. constituía un golpe mortal para el Japón. En las primeras horas del 9 de agosto un B-29 que llevaba pintado en el morro el incongruente nombre de Bock’s Car (literalmente el “coche de Bock”, pero fonéticamente igual a box car, “vagón de mercancía cerrada”) se dirigía hacia el Japón. Era un bombardeo del 99º Grupo y lleva a bordo otra bomba atómica realizada con un procedimiento distinto al de la lanzada sobre Hiroshima, pero de potencia análoga.

El objetivo, o sea la ciudad, no se determinó sino hasta último momento ya que la elección de la misma dependía de una alternativa dramática: la situación meteorológica. Nagasaki y Kokura dependían de la suerte de la naturaleza.

Pronto el bombardeo llegó al cielo de Kokura. La ciudad se destacó nítida a los ojos de la tripulación del Bock’s Car que la vio surgir en medio de un mar de verdor. El comandante, Charles Sweeney había ordenado activar la bomba y la tripulación se había puesto las gafas herméticas, cuando el apuntador indicó que no podía soltar el ingenio atómico. “No se puede apuntar por la mira”. La conclusión a la que llegaron era que no podían perder más tiempo. Sweeney ordenó virar hacia Nagasaki. Una nube había salvado a Kokura y había hecho caer la balanza del destino del lado de Nagasaki.

Un minuto después de las 12:00 el ingenio atómico fue soltado, y el B-29 se apresuró a alejarse. Aunque el número de víctimas fue menor que en Hiroshima (unos 24.000 muertos y 43.000 heridos) las destrucciones y los sufrimientos fueron los mismos. Además la bomba de Nagasaki fue finalmente reconocida como lo que era, pues ya no era posible cerrar los ojos ante el horror criminal provocado por los Aliados. Todo estaba a la vista.

Posteriormente al lanzamiento de la bomba atómica muchos morirían con los años, debido a la contaminación atómica, terminando con sus cuerpos llenos de pústulas que reventaban en forma acelerada. Las personas que se hallaban más cerca de donde cayeron las bombas desaparecieron, dejando sombras carbonizadas. Muchas de las que al principio sobrevivieron, murieron después a causa de las radiaciones que destruían sus cuerpos célula a célula. Dosis de radiación menores provocaron cáncer y defectos genéticos. Sólo en Hiroshima la bomba causó unas 140.000 muertes en años posteriores.

Dos días después de Hiroshima la U.R.S.S. invadió Manchuria. El 15 de agosto el Emperador Hirohito anunció la aceptación de las condiciones de los norteamericanos. No en vano, el presidente norteamericano, Harry Salomón Truman, se jactó diciendo:

“HACE 16 HORAS QUE UN AVIÓN ESTADOUNIDENSE HA LANZADO UNA BOMBA SOBRE HIROSHIMA… SI AHORA NO ACEPTAN NUESTRAS CONDICIONES, LES ESPERA UN DILUVIO DE DESTRUCCIÓN COMO JAMÁS SE HA VISTO”.

PARA EE.UU. NO HUBO NÜREMBERG

La bomba atómica fue utilizada en Hiroshima y Nagasaki debido a que sus efectos sólo serían considerables donde hubiese un gran conglomerado de personas.

Sin embargo, pese a todas estas atrocidades, no hubo ningún Nüremberg para los verdaderos genocidas de la humanidad. Ni para Harry Salomon Truman, ni para el rey británico lacayo de los sionistas, ni para la masonería, ni para Winston Churchill; todos ellos artífices y directos responsables del mayor genocidio sobre las dos únicas ciudades católicas del Japón: Hiroshima y Nagasaki.

Autor de la nota: Héctor Jaime
Para la revista Libertad de Opinión

7 Respuestas a “Hiroshima y Nagasaki: NO OLVIDAR”

  1. el 06 Ago 2007 - 6:35 pm Enviado dice …

    La nota es excelente. Los testimonios escalofriantes.
    Una de las peores monstruosidades cometidas por el sionismo internacional y su brazo derecho la masonería.
    A los nombres que citó el autor al finalizar la nota, permítanme sumarle el de otro asesino tan culpable como Truman de la masacre: Einstein.

    Algún día Japón se tomará revancha del daño que le hicieron sus enemigos históricos.

  2. el 06 Ago 2007 - 7:34 pm Alejandro Pérez dice …

    Todos magnifican las atrocidades del nacionalsocialismo y hasta inventan más cosas de las que no fueron, pero de las verdaderas atrocidades que cometieron tanto los cerdos bolcheviques como los asnos gringos y britanicos, nunca lo han sacado a la luz pública, y lo que sacan lo minimizan hasta tratarlo de desaparecer. Algún día la verdadera justicia y la verdadera libertad, saldrá a la luz pública y pondrá la verdad de lo que pasó y el porqué se originó realmente la segunda guerra mundial, y que en realidad ganaron los más perversos y malos de ese conflicto. Por último, quiero disculparme con los cerdos y los asnos por la comparación anterior que hice.

  3. el 24 Ago 2007 - 7:39 pm franco dice …

    ¿cuándo abrirá los ojos la humanidad sobre la maldad del sionismo y sus lacayos de washington?… no es por medio de las armas sino por medio de la esclavitud económica que están acabando con el mundo, sólo para satisfacer sus egoistas intereses.

  4. el 29 Ago 2007 - 5:49 pm El Botas dice …

    El sionismo con Washington, su instrumento fiel, hacen mil artimañas para enajenarnos y no ver sus atrocidades, ademàs de mil mentiras que la gente ingenuamente cree, aqui en Mèxico, desgraciadamente, se tiene como idolo al inmundo Estados Unidos, sobre todo entre los ricos y los ignorantes, para ellos, modelo ejemplar a seguir toda la vida.
    En un paìs sin identidad propia como en el que me tocò nacer, lèase, Mèxico, es facil caer en los engaños sionistas y por lo tanto, de Estados Unidos, que son el instrumento perfecto de ellos.

  5. el 29 Sep 2007 - 8:36 pm Jaime King dice …

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  6. el 14 Abr 2008 - 2:44 pm rosario dice …

    bueno yo opino que este acontecimiento fue el mas horrible de todos los tiempos ,ya que miles de personas murieron, otras quedaron totalmente deformadas y con problamas para el futuro por la gran ola que ocasiono el little boy, como tambien ubieron personas que no fueron heridas , pero la caraga emocional, por haber perdido a familiares, ver a personas morir tan cruelmente, fue un sentimiento, no solo de pocos , sino que de todo un pais que hasta el día de hoy quedo lastimado.

  7. el 13 May 2008 - 9:32 pm pepe dice …

    todas las personas k murieron, la verdad es ke esto hace que piense cuanto durara la humanidad con estas catastrofes que estamos haciendo, la verdad hay ke pensar k le estamos haciendo a nuestro planeta y a la demas gente hija de dios.

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