El duro oficio de hacer la paz - Por el Cnel. Arquímedes Cabrera

Publicado por nacionuruguay el 08 Sep 2007 | Categoría: Actualidad, Opinión, Fuerzas Armadas

Fuente: www.ucn-uruguay.blogspot.com

La Comunidad de Naciones da preeminencia destacada a las Misiones de Paz. No solo porque representan la proyección de su política exterior, sino también porque los seguimientos adecuados de la evolución de estas operaciones, significan garantías a sus tropas, frecuentemente destacadas en territorios inhóspitos y hostiles. Pero también, además del profundo contenido humanitario inherente, representan estrategias inteligentes para escudriñar nuevos horizontes económicos y empresariales para sus países en los escenarios donde han empeñado sus medios militares.

Los reconocimientos hacia la participación en estas operaciones en el ámbito nacional, son escasos así como el apoyo político de ciertos sectores, nulos, cuando no antagónicos.

MONUC, es la misión de Paz de ONU desplegada en la Republica Democrática del Congo. Cuenta con17000 efectivos internacionales desesperadamente insuficientes, considerando su extensión, el ambiente operacional y la complejidad del conflicto. Su fuerza es igual a la de ONU desplegada en Sierra Leona, pero con responsabilidad por un área 32 veces más extensa. Miles de orientales han integrado esta fuerza operando en los territorios más hostiles e inhóspitos.

El esfuerzo asumido por nuestra Fuerzas Armadas en esa región, reclaman mayor compromiso político, que asegure apoyo y comprensión al aporte efectuado.

Prueba de ésta necesidad, es la irrelevante presencia diplomática uruguaya en MONUC, donde el Contingente Nacional ha quedado reiteradamente desprotegido y expuesto a situaciones inconvenientes; sin que hasta el momento tampoco se avizoren alternativas estratégicas ventajosas en una sub región, donde Uruguay ha cooperado a su pacificación desde 1994 (1994 Mozambique, 1995 Angola, 2000 Congo).

Pero lo mas turbador, es que mientras la atención de la Comisión de Defensa, debería concentrarse en África, alguno de sus miembros del MPP, cuestionan la participación de Uruguay en Haití (MINUSTAH), donde por el contrario, ha llegado la hora de consolidarnos en aquel proceso de Paz, imaginando nuestra presencia con proyectos Nacionales para la reconstrucción de su infraestructura, en los que puedan participar emprendimientos privados o alguna de nuestras alicaídas empresas estatales (OSE, ANTEL, UTE, etc.).

Como si esto fuera poco, es perfectamente conocida la confusión del partido de gobierno con esta política de estado instaurada por el Partido Nacional en 1992.

Semejantes incongruencias son poco entendibles si no se estuviera ante algún tipo de cálculo político, desconocimiento del asunto o mucho peor: Atavismos fundamentalistas de algunos actores del gobierno, que siguen perturbando su ya escasa capacidad de entender el mundo y discernir entre lo que es bueno para nuestra Nación y lo que han predicado durante 30 años.
Tendrán que continuar haciendo autocríticas hasta entender que la guerra fría término y la Unión Soviética colapsó. La ideología del odio y la venganza ya no tiene lugar en un País que debe pensar en crecer y hacerse respetar en el concierto internacional por los valores humanos de su gente en sus dimensiones materiales, espirituales y culturales.

Precisamente nuestro liderazgo mundial en la contribución de tropas para Misiones de Paz desde la última parte del siglo pasado, es la mejor expresión de esos valores. Este potencial, atesorado incluso con el sacrifico de vidas humanas de compatriotas, parece estar ahora cuestionado por ciertas ideologías caducas.

Procurar acercamientos con las más altas autoridades de los países o región a las que se decida ayudar, darles apoyo diplomático, marcar presencia efectiva entre las autoridades de ONU y hacer un aporte acorde con medios y tropas, es la fórmula para diseñar una política apropiada en esta materia. Uruguay solo cumple con el último requisito. El resto, es hora que el gobierno y ciertos políticos lo asuman con seriedad.

Disponerse de una vez por todas a jugar en la cancha grande, pensando en el bien común de la Patria por encima de los dogmas, parecen ser desafíos urgentes en esta materia.

Cnel. Arquímedes Cabrera [Ver currículum]

2 Respuestas a “El duro oficio de hacer la paz - Por el Cnel. Arquímedes Cabrera”

  1. el 28 Sep 2007 - 8:47 pm Martin dice …

    muy bueno

  2. el 02 Abr 2008 - 10:22 pm bersabet varela dice …

    hola soy enfermera y quisiera saber si me pueden informar como puedo hacer para participar de alguna mision de paz en africa u otro lugar.
    desde ya muchas gracias

¿Qué opinas?

URL para hacer Trackback a esta entrada | Canal RSS de estos comentarios