¿Es merecedor La Volpe de los insultos recibidos?

Publicado por Enviado el 12 Nov 2007 | Categoría: General, Deportes, Actualidad, Opinión

Una nueva visita del Vélez que dirige el ex arquero al estadio Alberto J. Armando y otra vez fue tratado por el público xeneize como el peor de los delincuentes: “La Volpe, hijo de puta…” sonó en las gradas como cántico de bienvenida para quien es acusado de perder un campeonato que ya estaba ganado. Por supuesto que sus gestos de provocación ante el aluvión de puteadas, no fueron de mucha ayuda.

No se pretende hacer una defensa del estilo de juego ni de los métodos de La Volpe, pues quien escribe estas líneas no coincide para nada con su forma de ver el fútbol, tampoco con como suele mandar en cana a sus dirigidos a través de gestos cuando estos cometen algún error grosero y muchos con sus constantes declaraciones en contra de la esencia del fútbol argentino. Para colmo, suele poner a ligas como la mexicana, donde hizo la mayor parte de su experiencia como técnico, por encima de la local, cosa que hasta puede considerarse una herejía.

Sin embargo, el hecho de no compartir en casi nada sus apreciaciones no avala de ninguna manera el trato que se le dio en La Boca. No está mal haberse burlado del ex entrenador del club al ver que su Vélez era vapuleado por el ahora cuadro de Russo, pero, ¿por qué el odio y los insultos para un tipo que trabajó en la institución?.

La Volpe desarmó un equipo armado por Alfio Basile y que jugaba de memoria. Cambió de posición a tipos que venían en un nivel óptimo, como Cardozo, Gago o Palacio. Perdió increíblemente un campeonato. Todo eso es cierto, pero no es menos cierto que puso lo mejor de sí mismo para que los resultados sean otros.

Los entrenamientos con él de entrenador batían récord´s en cuanto a su duración, por ende no se le puede achacar que no haya trabajado. Cumplió con su palabra de renunciar en caso de no ser campeón, siendo que le quedaban seis meses más de contrato. Solamente cobró los días en que ejerció su labor de entrenador.

Quienes posean una memoria completa recordarán que en la extraña caída de Boca en ese torneo hubo jugadores que bajaron sospechosamente su nivel. Más allá de que estaban en su derecho a no compartir las ideas del DT, es innegable que tampoco le pusieron mucha voluntad que digamos.

Llegaron Riquelme y Russo, Boca ganó su sexta Libertadores sacando la mayor diferencia de la historia de la competencia en una final y los ahora campeones de América recibieron una amnistía por el Apertura, de mucha menor que el nuevo título, perdido.

La Volpe sigue siendo castigado como si se tratara de un subversivo o un delincuente, cuando únicamente es un hombre de laburo que no supo estar a la altura de las expectativas que había generado.

Tal vez sus constantes desprecios hacia Riquelme ayudaron a que el odio se incremente, pero por más crack que sea el diez de la selección, si a él no le gusta, no le gusta y punto. Se sabe que La Volpe tiene una ideología futbolística que va totalmente en contra de la utilización del puesto de enganche. Si bien esta manera de pensar es opuesta a la idiosincrasia argentina, no es ningún pecado que crea que es la mejor. Porque no debe dudarse de que en Boca, así como ahora en Vélez, trató de hacer lo mejor posible.

Deberá replantearse sus resultados como técnico para ver si en todo caso el equivocado no es él. Que en el mundo se juegue de determinada forma no quiere decir que en Argentina, que siempre tuvo un estilo de juego propio, deba seguirse la misma línea.

Nadie duda de la capacidad de La Volpe ni de lo que sabe de fútbol, mucho más que quien escribe, pero es evidente que estos conocimientos no logró aplicarlos en ninguno de los dos equipos que dirigió aquí. Tal vez sea él quien debe adaptarse al fútbol local y no el fútbol local a él.

Emiliano Brescia

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