Cazas «made in China»
Publicado por Enviado el 24 Abr 2008 | Categoría: General, Actualidad, Política, Fuerzas Armadas
En China, la «fábrica global», se copia todo. Incluso los cazas que el Ejército ruso había suministrado al régimen comunista de Pekín y que éste ha imitado para venderlos más baratos a otros países del Tercer Mundo. Según informa el diario ruso «Nezavisimaya Gazeta», así lo ha denunciado el Kremlin, que amenaza con demandar al Gobierno chino por violar sus derechos de propiedad intelectual sobre dicha aeronave de combate.
Y es que Moscú considera que la producción en serie del caza J-11, una copia local del modelo Su-27SK, es una violación de los convenios internacionales que excede los acuerdos alcanzados en 1996, cuando Rusia permitió a China ensamblar 200 de estos aparatos. Sin embargo, y cuando ya había recibido 95 juegos de piezas y 180 propulsores AL31F, Pekín informó a Moscú en noviembre de 2004 de que no necesitaba más componentes ni motores para dicho aparato, argumentando que que los expertos chinos iban a analizarlas en profundidad.
En realidad, ese estudio más detallado significaba que los responsables de la Corporación Aérea de Shenyang se iban a dedicar a perfeccionar el caza ruso, que ha sido rediseñado y vendido a países como Pakistán a unos 15 millones de dólares la unidad, frente a los 35 millones que cuesta la versión original rusa.
De hecho, el diario «Pravda» asegura que la empresa rusa Sukhoi, responsable del modelo original, acordó en 2001 con las autoridades chinas llevar a cabo un programa de actualización del Su-27SK. Dicha iniciativa quedó interrumpida tres años después, tras la fabricación de cien modelos en los que se habían mejorado el radar y los sistemas de ataque.
Al parecer, los altos mandos del Ejército Rojo consideraron que los avances introducidos por los chinos no alcanzaban las exigencias requeridas por sus programas militares. Pero ello no impidió a Pekín seguir produciendo el J-11 para países menos desarrollados, con niveles de exigencia más bajos. El acuerdo de cesión de licencias prohibía expresamente la venta del modelo a países terceros.
El régimen de Pekín puso así en el mercado un modelo que, a precios muy competitivos, era competidor directo de la última generación de cazas de Estados Unidos, como los F-14 Tomcat, el F-15 Eagle, el F-16 Fighting Falcon o el A-18 Hornet.
Negocios con Sudán.
Pero además de despertar los habituales recelos en Washington, el J-11 -denominado «Flanker» por la OTAN- amenaza con provocar un conflicto diplomático entre Pekín y Moscú, que podría tomar represalias contra el Gobierno chino porque no le había concedido la licencia para ensamblar dicho modelo.
La colaboración militar entre ambos países ya se ha resentido, y las exportaciones de armas de Rusia al gigante asiático han descendido un 62 por ciento durante los dos últimos años.
Además, el Kremlin no ha firmado ningún otro acuerdo de colaboración en materia de defensa con Pekín, limitándose a ejecutar los convenios suscritos anteriormente, por valor de más de 1.300 millones de euros.
El régimen comunista chino no ha perdido el tiempo, y se ha convertido en uno de los mayores suministradores de armas en África, donde sus negocios con regímenes genocidas como Sudán le han valido serias condenas internacionales, que han aflorado con motivo de la inminente celebración de las Olimpiadas de Pekín.
Fuentes: Red Kalki y ABC