Las deserciones condicionan los planes futuros del kirchnerismo

Publicado por Redaccion el 13 Jul 2008 | Categoría: Actualidad, Polí­tica, Sociedad

Perdió gobernadores, diputados e intendentes, mientras crecen los rivales internos

Néstor Kirchner aún cree que, así como la imagen de invencibilidad de su gobierno se construyó a partir de la renovación de la Corte Suprema, la administración de Cristina Kirchner se erigirá sobre el triunfo en esta especie de cruzada contra el campo. Lo repite ante sus interlocutores de la Casa Rosada y del Partido Justicialista.

La interpretación explica la persistencia del Gobierno, pese a que desde que comenzó el conflicto el kirchnerismo perdió 18 diputados, 2 gobernadores, un número hasta ahora indescifrable de senadores e intendentes, la confianza de los mercados y millones de dólares en depósitos bancarios.

Sufrió también la ruptura del sindicalismo, el crecimiento de opositores peronistas, como Eduardo Duhalde y José Manuel de la Sota, el desafío del vicepresidente Julio Cobos, la caída abrupta de la imagen presidencial, la pérdida de la fidelidad de varios gobernadores y jefes municipales y, sobre todo, la instalación de la idea de que el oficialismo ya no es invulnerable.

Kirchner lo relativizó. “Esto no es una sociedad anónima. No somos la Bolsa. Los peronistas somos discutidores.” La votación en la Cámara baja fue una señal. Allí, 14 diputados del bloque oficialista y otros cuatro aliados del radicalismo K votaron en contra del proyecto del Gobierno. Entre los peronistas disidentes hay varios que desde hace meses o semanas hablan con Eduardo Duhalde, enemigo político de Kirchner. Un ejemplo: Felipe Solá.

A Duhalde lo visitaron también otros líderes peronistas que no lo saludaban desde la crisis política de 2001-2002. Casos: Alberto Rodríguez Saá y De la Sota. Y no sólo lo consultan los rivales del kirchnerismo. También lo escuchan algunos de los gobernadores oficialistas, como José Luis Gioja y Mario Das Neves. “Por ahora, están viniendo todos, gobernadores e intendentes, pero por la puerta de atrás. Ya van a venir por la puerta de adelante”, señaló Duhalde en confianza.

Kirchner sabe de esto. Es uno de los motivos por los cuales prevé diferir hasta 2009 las elecciones en el PJ bonaerense. Hay conflictos en La Plata, Quilmes, Lanús, Avellaneda y Lomas de Zamora… El jefe del PJ supone que cualquier definición generará derrotados, que se sumarán inmediatamente a un esquema duhaldista.

El crecimiento de la figura duhaldista tiene que ver con el concepto de que sin peronismo no existe gobernabilidad. Quienes piensan así también consideran que no hay victoria posible sin la provincia de Buenos Aires. Allí Duhalde resulta fundamental.

Pero no es un dilema sólo bonaerense ni sólo peronista. Juan Schiaretti (Córdoba) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) asumieron como kirchneristas, pero después anunciaron su alejamiento. Das Neves (Chubut) fue tentado por Duhalde para disertar en el Movimiento Productivo Argentino, sede operativa del duhaldismo. Si ocurre, sería un salto a la oposición.

El peronismo también se rompió en Diputados y amenaza con partirse en el Senado. Carlos Reutemann (Santa Fe) y Rubén Marín (La Pampa) votarían en contra del proyecto de retenciones. En Diputados, eso le valió el mote de “traidor” a Solá. También Jorge Busti (Entre Ríos) y Juan Carlos Romero (Salta) deben contarse como parte de una oposición interna fuerte junto con De la Sota, Schiaretti y los hermanos Rodríguez Saá. El peronismo huele el poder como ningún otro partido.

A la dirigencia política se le sumó el quiebre sindical. Los Kirchner apoyaron a Hugo Moyano, y Luis Barrionuevo se ató a Duhalde y organizó una CGT paralela. “Que se rompa, pero que no se doble”, dijo Kirchner. La metáfora marca que quien no acepte su liderazgo deberá eyectarse del PJ.

Ferocidad

Esta “dinámica feroz”, como la definió un diputado peronista, no sólo se advierte en el justicialismo. También el radicalismo aliado aparece dubitativo. El vicepresidente Cobos mostró diferencias, Brizuela del Moral rompió y Arturo Colombi (Corrientes) hace equilibrio. Miguel Saiz (Río Negro) se muestra algo más cerca. Y sólo queda firme Gerardo Zamora (Santiago del Estero), que este año debe renovar su mandato y pretende que el Gobierno no le arme un esquema opositor.

En la provincia de Buenos Aires, los dos intendentes más importantes del radicalismo K tomaron distancia por el conflicto con el campo. Héctor “Cachi” Gutiérrez (Pergamino) y Mario Meoni (Junín) debieron optar por sus economías directamente ligadas al agro y la política del Gobierno.

Hay otros índices que reflejan cómo repercutió tanta conflictividad en el Gobierno. Según Poliarquía, la aceptación social de Cristina Kirchner cayó 36 puntos en todo 2008 y, peor, la imagen negativa de la Presidenta superó a la positiva (del 46 al 20%). La confianza en la economía se redujo. Según el Banco Central, los depósitos a plazo se redujeron en el último semestre 1500 millones de pesos, y estudios privados calcularon la fuga de capitales en unos 8500 millones de dólares.

Los dirigentes ruralistas pronosticaron otra consecuencia: el descrédito y la consecuente parálisis económica en el interior, donde el kirchnerismo ganó en las últimas elecciones. Esta influencia electoral resulta un interrogante para el año próximo.

Fuente: La Nación

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