El Campo movilizó una impresionante multitud y derrotó en las calles al kirchnerismo rentado
Publicado por Redaccion el 16 Jul 2008 | Categoría: Actualidad, Política, Sociedad
Un cuarto de millón de personas respaldaron en Palermo al Campo Argentino

Gane o pierda hoy la votación en el Senado, el campo siente que ya triunfó. Que la imagen de las 237.000 personas que fueron ayer al Monumento de los Españoles a apoyar la posición del sector y las dificultades del kirchnerismo para juntar los votos que permitan ratificar las retenciones móviles, ya constituyen un triunfo. En el escenario de Palermo, con el acompañamiento entre el público de un amplio abanico de políticos opositores -incluidos peronistas disidentes, como Hilda Duhalde y José Manuel de la Sota-, los principales dirigentes del sector apelaron a la conciencia de los senadores y les pidieron que rechacen el proyecto que ya tiene media sanción de los diputados.
El líder de la Federación Agraria entrerriana Alfredo de Angeli fue el encargado de abrir la lista de oradores en representación de los productores autoconvocados, los que no responden a ninguna de las cuatro entidades. La relación del ruralista con la gente se parece a la de una estrella de la música: la multitud lo ovacionó una y otra vez.
El dirigente entrerriano, cuya detención semanas atrás desató cacerolazos en varios puntos del país, frenó a la multitud cuando ésta amagaba con silbar a la presidenta Cristina Kirchner. “No, no, yo no les permito. Es la presidenta de la Nación. A nadie y menos a ella”, dijo el antes de ganarse otra ovación. De Angeli reservó un párrafo de su discurso al expresidente Néstor Kirchner: “Quiere conducir el barco desde la sala de máquinas y lo va a estrellar. No lo vamos a permitir”, dijo.
El campo, que ya había reunido cerca de 200.000 manifestantes en Rosario el 25 de mayo último, puso a prueba una vez más su capacidad de movilización. Y, a juzgar por las caras de satisfacción posteriores a la concentración la respuesta de la gente superó las expectativas. De hecho, se repitió el mismo guión: números folclóricos; la actuación del payador Pampa Cruz, animador del gremio de peones rurales que conduce Gerónimo Venegas también dirigente de la CGT oficial; y los discursos de los presidentes de las cuatro entidades y De Angeli. Como ya lo habían hecho en Rosario, los ruralistas no dejaron de moverse cuando la gente coreó “el que no salta es un pingüino”.
Productores llegados de localidades rurales de la pampa húmeda -principalmente de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe-, militantes de diferentes partidos, vecinos de Palermo y barrios aledaños y trabajadores enrolados en el sector disidente de la CGT, que conduce Luis Barrionuevo, desbordaron los alrededores del Monumento de los Españoles.
“Llegamos a este punto contentos porque el reclamo llegó al Congreso, se afianzó la democracia y hubo debate”, sostuvo el presidente de Coninagro, Fernando Gioino. Su par de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, recordó una frase que pronunció en el Congreso, en 1996, la actual presidenta cuando era senadora por Santa Cruz. “Acá todos somos representantes de las provincias y no pasa por apoyar o combatir las decisiones del Ejecutivo, pasa por discutir y analizar lo que le conviene al conjunto del país y en especial a las provincias”, leyó el ruralista.
El más duro de los cinco fue el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. “Lo más maravilloso de esta concentración es que vamos a dar un mensaje democrático, que no tiene que ver con responder a la violencia con una violencia mayor”, dijo Buzzi, que le pidió al que “el esfuerzo por recaudar sea más equilibrado”. Además, acusó al Gobierno de aplicar “un capitalismo de amigos” y beneficiar a “grandes exportadores de granos, las mineras y dos empresas frigoríficas que encima son de capital extranjero”. El dirigente cerró su alocución con los objetivos fundacionales enumerados en el Preámbulo de la Constitución. El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, fue el último orador: “No nos van a arrodillar, no vamos a aceptar cosas que vayan en contra de la patria y los productos”, dijo a los gritos.
Cuando el acto había terminado y, agotados, los ruralistas recibían en una carpa detrás del escenario a familiares y políticos, alguien les contó a Buzzi y a Llambías: “Parece que después del discurso, Kirchner tuvo una descompensación”. Y Buzzi, con alguna malicia, le preguntó: “¿Después de qué discurso, del suyo o de los nuestros?”
* 5 Fueron los oradores: los presidentes de las cuatro entidades del agro y De Angeli.
* Vigilia: El agro seguirá la sesión de hoy mediante una pantalla gigante ante el Museo Sívori, en Palermo.
* 237.000: Fue la asistencia al acto del campo en el Monumento de los Españoles.
El fracaso kirchnerista
El kirchnerismo convocó en cantidad lo que le resulta habitual en otras manifestaciones menores. En la ocasión se perjudicó con una mala organización y un pésimo sonido (casi nadie escuchó al gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, tampoco a su colega bonaerense, Daniel Scioli). Raro para un acto oficial. Además, tenía un escenario tan bajo que ni se veía a los oradores.
Estas son algunas de las realidades del fallido y poco concurrido acto oficialista:
* El gobierno pensó, muy equivocadamente, que iba a tener un número superior de participantes, ya que la Policía cortó los accesos al Congreso con demasiada anticipación y exagerada distancia (era, sin duda, un esfuerzo llegar a la Plaza).
* Parcelados los grupos, como en bandas, hubo una módica presencia sindical (la cuarta parte), los clásicos militantes pagos del PJ (algunos de “organizaciones sociales” en otra punta) y, por supuesto, casi nada de intelectuales o transversales.
* Sólo se cantó el Himno, se evitó la marcha peronista, hubo videos y hartazgo de banderas partidarias. Pocos cánticos, los alrededores plagados de colectivos y camiones (también llevaron gente en transportadores de basura de José C. Paz), se vendía cerveza a discreción, lo que revela inclusive la pésima organización (no se suele permitir, los amantes del alcohol lo llevan encubierto).
* Fue mala la geografía para el acto (entorpecían vallas, rejas y carpas), hubo desplazamientos por Callao, nadie escuchaba que Urribarri denostaba a los usureros, una apelación poco conveniente por el pasado de la familia Kirchner. Néstor se reservó para el final, lo aplaudieron solo 4 veces y tampoco aportó nada diferente a sus últimos mensajes sobre el campo: reiteró conceptos sobre impunidad, logros de su gobierno,el amor por su esposa Cristina,los derechos humanos. También insistió en sentirse víctima por las agresiones de los ruralistas y repudió a los del acto de Palermo porque los comparó a los comandos civiles del 55 y a los grupos de tareas del 76.
Breve relato del acto en Congreso
Unos minutos antes de las 17, a ciegas, tres cuartos de la plaza escuchó perdida bajo el ruido de los bombos la primera frase de Néstor Kirchner. Detrás de un carnaval de banderas, el ex presidente saludó al acto tumultuoso. “Tengo lágrimas en los ojos”, intimó.
Desperdigados, en un desfile de egos, los grupos se esforzaban por hacerse ver.
Ajenos, incluso, al patagónico que apenas arrancó, a lo largo de un discurso de 25 minutos, cuatro aplausos. El primero fue cuando se dijo emocionado por participar de “esta asamblea popular”.
Unas 40 mil personas, repartidas sobre la Plaza del Congreso y extendidas sobre Callao, Entre Ríos y, muy lejos, la Avenida de Mayo, poblaban el show K montado por el gobierno, por orden del propio Kirchner, para confrontar con el masivo acto del campo en Palermo.
Por tandas, en escalas, la tropa acompañó el fraseo del ex presidente. La demora en la reacción se explica: además de las banderas que impedían ver el escenario, el sonido apenas llegaba hasta la mitad de la plaza. Más atrás, todo era batucada. Por esa razón, para muchos, el acto de ayer, la “asamblea popular” kirchnerista, fue ciega y muda. La mitad de los asistentes no supo cuándo el ex presidente comenzó a hablar y tampoco cuándo dejó de hacerlo.
Varias columnas -como una porción de la de Juan José Mussi, con sus características banderas naranjas-se retiraron en medio del discurso. Otras, como una que portaba un banderón que los identificaba como de Almirante Brown, llegaron cuando todo había terminado.
De espaldas al Congreso, rodeado de gobernadores, diputados y senadores, Kirchner tomó un compromiso insólito: aseguró que la Casa Rosada respetará la decisión que hoy, en el recinto, tomen los senadores sobre el proyecto oficial de retenciones móviles.
“Sea cual fuere el resultado que surja del Congreso, vamos a respetar esa decisión”, precisó el ex presidente que, convertido en portavoz de su esposa -a pesar de que el jueves pasado dijo que no habla por el gobierno-, señaló: “Cristina me pidió que les dijera que no venimos a apretar ni a especular”.
En el tumulto se mezclaban los camioneros de Hugo Moyano - parado a la izquierda de Kirchner sobre el escenario-, columnas de Barrios de Pie, el Movimiento Evita y el Frente Transversal. Lo de siempre: la disputa por los primeros 20 metros se dirimió con palazos y trompadas.
Como nunca, el universo K estuvo atomizado: bandas y banditas, cada una preocupada por hacerse ver, inundaron la plaza con más banderas y pancartas que militantes. Para Kirchner, la batalla parece que se gana con la enumeración de siglas que dicen apoyar al gobierno.
De un lado, gremios -UOCRA, taxistas, UPCN-, sin pasión ni multitudes; de la otra punta, los grupos piqueteros. Al medio, sin organicidad, la tropa territorial: los llegados del conurbano y los que, con cuentagotas, portaban carteles declarándose de las provincias del interior.
Al frente del escenario, azul e inmensa, una bandera que intentaba dominar: “Kirchner presidente, Daniel Scioli vice. Partido Justicialista”. El peronismo, más allá del simulacro de columnas de intelectuales y transversales, fue el mayor aporte de ruido y muchachada.
Se notó cuando sonó el Himno: las manos, en V, se recortaron sobre las cabezas. Pero al final cuando se intentó con la marchita no hubo eco: a esa hora, las columnas se apuraban por treparse a los micros desparramados sobre la 9 de Julio para volver al conurbano profundo.
Fuentes: Ámbito Financiero / La Nación / Red Kalki
el 17 Jul 2008 - 1:07 am 1 duce dice …
¡Qué asco me dan estos zurdos! por alguna gracia especial soy ambidextro, inclusive para manejar todo tipo de armas;inclusive armas blancas, ballesta y arco y flechas.
el 04 Oct 2008 - 9:15 pm 2 MORIGUANA ALVAREZ dice …
ya fue , como lo del ingeniero, padre da AXEL, YA NI SE ACUERDAN DE BLUMGBER, eL GOBIERNO ES SOLIDO , AMS QUE MEDIATICO,