“La Máquina de Dios”: Comenzó con éxito el mayor experimento científico de la historia
Publicado por aquiles el 11 Sep 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Tecnología
GINEBRA, Suiza - Hubo aplausos y brindis cuando, a las 10.28 de ayer (5.28 de la madrugada en Buenos Aires), físicos de casi 100 países que trabajan en el colisionador de partículas (LHC) más grande del mundo vieron que los protones de hidrógeno que habían sido disparados una hora antes completaban por primera vez el recorrido de 27 km del acelerador.
“¡Bravo!”, estalló María Teresa Dova, investigadora argentina a cargo de la participación del país en el colisionador, cuando la enorme pantalla ubicada en el primer piso del Globo de la Ciencia y la Innovación mostró el resplandor infinitesimal que delató el paso de las partículas por el Atlas.
En el globo, una gigantesca bola de madera ubicada frente a la entrada para visitantes del laboratorio europeo de física de partículas (CERN), se congregaron más de 300 periodistas de todo el mundo. Con decenas de camiones de exteriores estacionados en las inmediaciones, la escena era verdaderamente inusual para una presentación científica.
Lyn Evans, jefe del proyecto desde su concepción, a mediados de los años 80, dio la señal de largada en el centro de control a las 9.30 en punto, rodeado de celebridades como el premio Nobel italiano Carlo Rubbia.
Claro que poner en marcha un acelerador de partículas no es tan sencillo como prender la luz o encender un teléfono celular. Miles de elementos individuales tienen que funcionar en forma armónica con una precisión de una milmillonésima de segundo. Por eso este debut fue cuidadoso, y los científicos hicieron que el haz avanzara de a pocos kilómetros, deteniéndolo en cada uno de los octantes de la máquina para asegurarse de que se orientaba correctamente. Sólo después de confirmarlo, daba Evans la indicación de seguir adelante.
La operación se desarrolló más rápido incluso de lo que se esperaba, en especial si se tiene en cuenta que la misma maniobra en el anterior colisionador de partículas europeo, el LEP, clausurado en 2000, había requerido doce horas.
Pero también hubo inconvenientes: al mediodía, cuando pensaban acelerar el segundo haz de protones en sentido inverso, el experimento debió detenerse durante aproximadamente una hora; al parecer, por mínimas fluctuaciones de temperatura en algunos de los 1900 imanes superconductores que mantienen las partículas en su órbita y deben permanecer a -271 grados centígrados, apenas por encima del frío absoluto, para poder funcionar.
A las 15.02, el segundo haz de protones completó la travesía y los aplausos volvieron a estallar.
Después de catorce años, la verdadera acción está por comenzar. Sólo después de semanas de calibración los investigadores estarán en condiciones de iniciar los experimentos de este “monstruo”, diseñado para acelerar haces de protones en direcciones opuestas a 0,9999999991 veces la velocidad de la luz, hacerlos estrellarse entre sí a altísimas energías y estudiar los fenómenos resultantes. Cada protón completará 11.000 vueltas por segundo. En el Atlas, cuando esté totalmente operativo, 2808 haces se cruzarán una vez cada 25 nanosegundos.
“Es una emoción enorme -confesó Valeria Pérez-Reale, otra de las argentinas que participan del experimento Atlas desde que, hace siete años, decidió abandonar La Pampa, donde se había recibido de física, llegó a Ginebra y se enamoró del CERN-. Es increíble ver finalmente los resultados de tantos años de preparación.”
Pérez-Reale, hija de un ingeniero agrónomo del INTA y de una contadora, viene trabajando más de sesenta horas semanales en el sistema de adquisición de datos del Atlas. “En el LEP -explica-, como era más pequeño y había menos colisiones por segundo, se podía guardar toda la información. Aquí, son mil millones de colisiones por segundo, y para guardar ese volumen de datos se requerirían 200 CD por segundo. No existen computadoras capaces de guardar esa información. Entonces alguien tiene que decidir qué eventos vale la pena registrar y cuáles no. Al final de toda la selección, que se hace con 2000 computadoras, guardamos dos CD por segundo. Igual, al año son ¡600.000 DVD!”
“La física cambió mucho -agrega-. Hace 20 años, a mi supervisor de tesis, por ejemplo, le bastaba un grupo de 20 personas para planear el detector, construirlo, instalarlo, tomar datos, analizar y publicar en cinco años. Ahora, somos 2000 personas sólo en este experimento. La fase de instalación que acaba de terminar llevó más de 15, y tenemos por delante otros 15 para tomar datos…”
Más allá de las dificultades, John Ellis, destacado físico teórico británico que desde hace 35 años trabaja en esta verdadera ciudad de la física cuyas calles llevan nombres como Pierre Auger o Max Planck, es optimista. “Creo que vamos a descubrir algo de lo que buscamos -afirma-. Aunque tal vez sea porque hace muchos años que vengo trabajando en esto…”
Fuente: La Nación
el 11 Sep 2008 - 9:39 pm 1 irving dice …
este experimento me parece muy interezante y el mas sofisticado de la historia, podra responder varias cuestiones que se plantearon o planteen.