Arte y Cultura
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Enviado por aquiles el 01 Jun 2008 | Categoría: Arte y Cultura, Literatura, Sociedad, Denuncias
Una semana antes de llegar a las librerías, la obra genera un enorme revuelo. Especulaciones sobre su fortuna y hasta un libro que -aunque firmado por él- escribió un amigo.
La biografía autorizada del escritor brasileño Paulo Coelho llegará la próxima semana a las librerías pero ya desató una enorme polémica, al punto de poner en crisis las relaciones del autor con la Academia Brasileña de Letras (ABL) y colaboradores.
“El Mago”, un retrato de 600 páginas obra del periodista Fernando Morais, afirma entre otras cosas que la ABL aceptó el ingreso de Coelho en 2002 porque el escritor no tenía hijos y se especulaba que, en caso de muerte, podía dejar al menos parte de su fortuna a la institución.
Además, sostiene la biografía, los integrantes de la Academia aceptaron el ingreso del polémico Coelho pensando que la decisión atraería a la prensa y ofrecería una imagen renovada de la entidad.
La biografía debía ser lanzada en la sede de la ABL en Rio de Janeiro, pero el capítulo sobre la supuesta especulación con la fortuna de Coelho llevó a la entidad a cancelar la ceremonia y comunicar a la editora que se busque otro lugar para presentar el libro, según informó este sábado la prensa local.
Ante la espesa polémica, Coelho divulgó una nota donde sostuvo que en ningún momento interfirió en la redacción de la biografía, y que apenas se limitó a abrir sus archivos personales a Morais. “Es decir, Fernando es libre para especular lo que desea sobre mi elección” a la ABL, escribió Coelho.
La biografía de Coelho también reveló que su segundo libro, “Manual práctico de vampirismo”, fue en realidad escrito por un viejo amigo y colaborador, identificado como Toninho Buda, a quien Coelho nunca le dio crédito por la obra, originalmente publicada en 1985.
El propio Coelho ordenó más tarde, cuando ya era un autor famoso, que todos los ejemplares del Manual práctico de vampirismo fueran recogidos de las librerías alegando que se trataba de un trabajo de pésima calidad, pero nunca reveló que usó el trabajo de otra persona.
Escritor de libros campeones de venta, Coelho es considerado el autor más vendido en lengua portuguesa en todos los tiempos, con un total de entre 92 y 100 millones de ejemplares, según la fuente. Apenas El Alquimista, su título más famoso con 159 ediciones solamente en portugués, vendió unos 30 millones de ejemplares y fue traducido a 65 idiomas.
Fuente: AFP
Enviado por aquiles el 08 Mar 2008 | Categoría: Arte y Cultura, Espectáculos, Literatura
Se emitió recientemente en EE.UU. el cuarto capítulo de la cuarta temporada, en el que uno de los personajes aparece leyendo “La invención de Morel”, de Adolfo Bioy Casares. La editorial que tiene los derechos la reeditó y ya figura entre las más vendidas.
A la hora de buscar las razones del éxito mundial de Lost, se debe comenzar por lo que el ciclo hace mejor: contar una historia con tantos niveles de lectura como para satisfacer a aquellos que prefieren centrarse en una entretenidísima serie en la que un grupo de personas -que ya han tenido la suerte de salir ilesos de un accidente aéreo- trata de sobrevivir contra todo pronóstico en un ambiente hostil. Pero también deja contentos a aquellos a los que les gustan los enigmas, los toques fantásticos y la ficción metafísica, y a los espectadores que quieren saber cómo se resolverá el triángulo amoroso entre el bueno de Jack, el tránsfuga de Sawyer y la indecisa de Kate. A todos ellos, el vértigo de la trama los deja con ganas de más.
La mayor diferencia entre Lost y otras series de las llamadas de culto es el perfecto matrimonio entre su universo e Internet. Es decir, no es sólo que sus muchos fanáticos crean sitio tras sitio para discutir los enigmas y las trivialidades que plantea cada episodio (entre los mejores: www.lostpedia.com, www.lostzilla.net, www.lost-media.org). Es que la trama requiere la acción de la web para completar el sentido de lo que es, en realidad, un gigantesco rompecabezas del que siempre, intuimos, nos faltará una pieza. De ahí las páginas web de algunas de las instituciones ficticias que se nombran allí -desde la aerolínea Oceanic hasta la ubicua Iniciativa Dharma- y los juegos de realidad alternativa (ARG), The Lost Experience y Find 815, que sirvieron para que sus participantes -el público- recolectaran información que no estaba (o no entraba) en el programa.
¿Cómo sigue?
Si bien los productores y guionistas Damon Lindelof y Carlton Cuse son los responsables de Lost, es J. J. Abrams -que luego dirigiría Misión imposible 3, idearía Cloverfield y, próximamente, pergeñará el regreso de Star Trek- el que parece haber decidido la suerte del programa. Es que el público norteamericano aún no había decidido si valía la pena el esfuerzo de ver un ciclo como éste, en el que es necesario visionar cada uno de los episodios y en orden (algo inusual en la TV de su país) para poder seguir la historia. Todo se decidió con jugada de Abrams adelantar la aparición de la primera temporada en DVD, que permitió a los curiosos ponerse al tanto de la historia a su propio ritmo. Desde entonces, cada nueva temporada es uno de los títulos más vendidos en ese formato en buena parte del mundo, la Argentina incluida.
Salvo Matthew Fox, que interpreta a Jack, el médico altruista que termina convirtiéndose en el líder de los sobrevivientes (que era parte del elenco de Party of Five) y Dominic Monaghan (de El señor de los anillos, quien interpretaba a Charlie), ninguno de los actores que interpretan los personajes centrales de la serie era demasiado conocido. Es que las caras nuevas son una especialidad de los ciclos de Abrams, quien lanzó las carreras de Jennifer Garner (Alias) y Keri Russell (Felicity). Sin estrellas que se disputaran el candelero y que fueran inamovibles hasta el punto de condicionar la historia, el elenco de Lost pudo concretar una de las principales necesidades de su historia: hacer verosímiles a sus respectivos personajes, gente común destinada a enfrentar acontecimientos extraordinarios. Y en el camino, claro, se hicieron estrellas.
En cada una de sus tres temporadas anteriores, Lost se ha encargado de refrendar con hechos la máxima de sus creadores de que la única protagonista que está a salvo es la historia. Y su elenco (los actores centrales, los secundarios y todos aquellos que forman parte del telón de fondo) lo ha sufrido en carne propia.
La conexión Bioy Casares
Una de las muchas teorías que se barajan a la hora de determinar qué es la isla (hay quienes dicen que ésa es la pregunta central) tiene que ver con La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares. La novela, es sabido, trata de un fugitivo que llega a una isla en el Pacífico, donde descubre una serie de construcciones abandonadas y, más tarde, misteriosos seres humanos a los que espía. La invención a la que alude el título del relato podría entonces ser la explicación de los raros fenómenos (¿proyecciones psíquicas?) que se suelen ver en la isla, desde osos polares hasta la cabaña en la que habita el misterioso Jacob. Y esta temporada, entonces, los creadores de Lost han dado un espaldarazo a esta teoría.
A fines de febrero de 2008, se emitió en EE.UU. el cuarto capítulo de este año. En una escena, uno de los personajes aparece leyendo el libro de Bioy. La editorial que tiene los derechos de la novela en EE.UU. se vio venir el fenómeno y la reeditó. Hoy ya figura entre los cien libros más vendidos de suspenso en Amazon.com.
La caja misteriosa
A diferencia de lo que ocurrió con muchos ciclos exitosos que supieron convocar la atención de fanáticos alrededor del mundo y luego terminaron languideciendo en su intento por prolongar la racha -abandonando su premisa-, los productores de Lost decidieron fijar de antemano el final de su programa para la primavera (boreal) de 2010, al término de su sexta temporada. Esto, por supuesto, es un interesante mecanismo que agrega interés, ya que -de no mediar un acontecimiento imprevisto, como la huelga de guionistas resuelta recientemente- sólo quedan 45 capítulos (dos temporadas más de 16 episodios además de la que comenzará esta noche, reducida a 13), para descubrir, de una vez por todas, de qué se trata todo esto.
No importa a cuál teoría se adscriba a la hora de razonar el principio que rige Lost. Sus creadores se asegurarán de que no se esté en lo correcto. No por nada una de las pocas veces en las que J. J. Abrams se refirió directamente al misterio central del ciclo lo hizo utilizando una de sus marcas registradas: la “caja misteriosa”, que, al modo del McGuffin de Hitchcock, es menos un objeto que un recurso narrativo, en este caso un cubo de madera con un signo de interrogación en el frente que, en esencia, es una representación de la imaginación humana. Dentro de ella, le explicaba en un episodio el malévolo Ben al crédulo Locke, “está lo que más deseas”, sea lo que esto sea. La realidad, según esta teoría, es modificada por nuestros deseos como lo es la isla. Lugar que quizá no sea más que una metáfora de lo que significa contar historias.
Fuente: La Nación, La Razón
Enviado por aquiles el 29 Ago 2007 | Categoría: Arte y Cultura, Tiempo Libre, Literatura, Miscelánea, Personales
Quiero compartir con todos este magnífico y significativo cuento de Ciencia-Ficción escrito por el militante patriota Matt Marshall, miembro del Movimiento “Martillo de Hierro Costarricence”. El mismo forma parte de una selección de cinco narraciones del mismo autor que fueron editadas por esta organización, y que está siendo difundida con éxito por Internet.
Agradezco al autor y a los nacionalistas costarricences por permitirme reproducir esta obra en Weblogs Libres.
Aquiles
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LOS RASTREROS
Z recordaba cuando su pueblo, los ómicron, era una grandiosa y poderosa civilización. Aún ahora podía observar las gigantescas torres que se erguían ominosas sobre las bestias gigantes que moraban alrededor. La estructura repleta de montes y escaleras artificiales, y surcada por innumerable cantidad de túneles, tenía en la pared lateral encima de la entrada principal, la imagen del más importante de los dioses ómicron; AAA. El dios mostraba sus seis extremidades en forma de cruz gamada, circulares, representando un signo solar, y también la danza cósmica que pone fin a las eras.
Z era uno de los mejores representantes del pueblo ómicron en sí mismo. Alto y fornido, medía más de un metro (algo bastante amenazante). Sus largas antenas eran sofisticadas y estilizadas, como sus fuertes mandíbulas y sus seis extremidades. Estando erguido (sosteniéndose en sus dos patas inferiores), no había quien le ganara en lucha, ni mujer alguna que resistiera sus encantos.
En la Guerra que libraron contra los voladores, Z logró tal trascendencia militar, que hoy era casi un héroe nacional. Un monumento viviente. Pero había algo que no le gustaba. Todos los demás ómicron que vivían en la Estructura provenían de la nación conocida como los excavadores. La mayoría vivían tranquilos habitando la Estructura, sin preocuparse. Adoraban a AAA, y otros dioses. Pero Z, como unos cuantos disidentes más, sentía que algo no andaba bien. Él sabía que alguna vez los ómicron fueron dioses, seres divinos viviendo en estado espiritual puro, que bajaron y se convirtieron en semidioses, de grandes poderes mágicos, pero en lo físico. Siendo poderosos seres mentales y psíquicos. Pero esto fue hace muchos milenios y ahora se preguntaba qué tan degenerada estaba su gente, porque cada vez era peor.
La guerra entre los excavadores y los voladores sacó lo mejor de ambas naciones. Al final, los ganadores fueron los excavadores, pero la crueldad con que se trató a los voladores fue demasiado para él. Los voladores son ómicron como todos, salvo por sus alas. Z no comprendía porque la muerte inmisericorde de larvas y mujeres inocentes, o la tortura y aprisionamiento de algunos soldados secuestrados.
Y había algo peor. Los llamados rastreros. Los rastreros eran ómicron que tenían demasiado poder. Ellos dominaban al Rey de los excavadores, como sus consejeros. También asesoraban fuertemente a los sumos sacerdotes de AAA, pervirtiendo el culto ancestral. Los rastreros no le gustaban a Z. Sentía que eran ómicron extraños, que pactaron con alguna entidad oscura y maligna, quizás el XIZ. No se explicaba por qué los rastreros dominaban al Rey de los Voladores, y a los sumos sacerdotes de los templos de esta nación. Si tenían tanta influencia entre ambos pueblos, ¿por qué no evitaron la guerra? ¿Por qué la promovieron entonces? Algo andaba mal…
Por muchos siglos los rastreros fueron perseguidos, pero siempre salían adelante. Muchos los consideraban mentirosos, desleales, ambiciosos, parásitos; sin embargo, era muy mal visto sentir odio por los rastreros como por los ómicron de casta baja, los obreros. El orden natural en la sociedad ómicron se estaba rompiendo, y Z lo presentía. Y temía por su esposa, y sus hijos.
Porque la sociedad ya no era igual. Las cuatro castas se estaban desorganizando. Los comendadores, de los cuales debía derivar el Rey, estaban cada vez más influenciados por los rastreros, y hasta se casaban con algunos, lo cual era terrible y antinatural. Los guerreros, como él, estaban comenzando a flaquear, a volverse débiles y complacientes, en especial con los frecuentes crímenes de los rastreros. Luego los vendedores se estaban volviendo cada vez más poderosos e influyentes. Y los obreros, cuya función en la vida es trabajar para construir, esto con mucho honor y sin ser desvalorizados ni maltratados, cada vez se ponían más revoltosos. Rastreros insidiosos estaban predicando entre los obreros el odio por las castas superiores, el negar la existencia de dioses como AAA, y la rebelión contra los que acusaban de explotarlos.
Los rastreros no provenían de ninguna casta. Y peores aún eran los ómicron no rastreros que pertenecían al Pacto (una extraña hermandad servidora de los rastreros según algunos). Sin embargo, lo peor estaba por llegar. En la Colmena, la civilización donde vivían los voladores, los vendedores se rebelaron algunos años después, asesinando a los reyes. Mientras que en una tierra lejana, los ómicron del lugar, llamados trepadores, que vivían entre las copas de los árboles, tuvieron una peor rebelión. Allí los obreros se rebelaron matando a casi todas las demás castas, y luego los rastreros tomaron el poder.
Las cosas pintaban cada vez peor para el ya más maduro Z. La tecnología de los ómicron les permitía viajar a velocidades ultrasónicas, viajar al espacio y colonizar otros mundos, de haberlo querido, usar combustibles no contaminantes que producían grandes cantidades de energía barata, podían combatir a los enormes reptiles que los rodeaban, como los de cuello largo, los de dientes filosos y manitas pequeñas, o los de tres cuernos. Pero ahora, la grandiosa civilización ómicron, con sus códigos de honor, su lealtad, su solidaridad, su laboriosidad, todo, se estaba pervirtiendo.
Z estaba ya algo viejo cuando ocurrió la gran guerra entre excavadores y cortadores, aliados, contra los voladores y los trepadores. Estos dos últimos llegaron a un punto en que odiaban tanto a los rastreros que los expulsaron de sus tierras, ó lo encerraban por sus crímenes interminables. Entonces, los del Pacto y los rastreros de entre excavadores y trepadores, obligaron a estos reinos a declararles la guerra. Al final, después de la muerte de los mejores jóvenes, de la destrucción de las familias, del acabóse de las dos estructuras sociales, cuando ganaron los excavadores-cortadores (usando la diabólica arma de fuego devastador), y humillaron con saña y crueldad a los voladores-trepadores, las cosas estaban lejos de terminar. El caudillo anti-rastrero de los voladores, llamado W, fue asesinado.
Los trepadores fueron despojados de sus valiosas tierras, y allí se fundó un reino de rastreros que constantemente maltrataba a los pocos y miserables trepadores que quedaron rodeando el nuevo reino. Y esto con pleno apoyo de los nuevos gobernantes del Pacto que estaban en la Colmena y la Estructura.
Es entonces cuando comenzó lo peor, y Z no podía callar más. Habló contra los rastreros y los del Pacto abiertamente. Luchó contra las exigencias ridículas de los obreros (por lo cual fue hostigado por ellos, y criticado como explotador), al final, le hicieron la vida imposible. Le quitaron a su familia y lo recluyeron el resto de sus días en una prisión para enfermos mentales.
Z no viviría para ver lo peor. El Demiurgo en este caso derrotaría al dios AAA, el dios de la Luz. Es entonces como gradualmente los rebeldes de castas bajas, bajo dominio del Pacto, y los rastreros, tomaron el poder de todas las naciones ómicron. Los convirtieron gradualmente a todos los no rastreros en máquinas, adhiriéndoles pedazos de piezas cibernéticas. Les quitaron sus pensamientos individuales, sus derechos, los convirtieron a todos en robots, en autómatas cada vez más sin mente, más involucionados. Hasta empezaron a hacerse más pequeños, trabajando frenéticamente ya sin ningún tipo de expresión cultural. Destruyeron el medio ambiente y hasta detonaron una gran cantidad de armas devastadoras que provocaron la muerte de millones y destruyeron la fauna, provocando la extinción masiva de los reptiles gigantes.
El Demiurgo ganó esta partida, y es entonces cuando se vuelve contra sus mismos servidores. Porque como una sádica traición del Demiurgo, los ahora robóticos ómicron, cual zombis carnívoros y sin mente, se volvieron contra los rastreros y los asesinaron a casi todos. Los atacaron sin misericordia. Los rastreros se convirtieron en cucarachas (por eso las cucarachas son las únicas que sobrevivirían una explosión nuclear, pues ellas como servidoras del Demiurgo en el pasado Eón, detonaron la que extinguió a los dinosaurios). Y ya sin poder salir del proceso de involución, los ómicron degeneraron en capacidad mental y tamaño hasta transformarse en lo que hoy conocemos como hormigas, abejas, avispas, termitas, la máxima expresión del comunismo demiúrgico; seres robóticos, autómatas, maquinas sin individualidad que sólo conocen el trabajo sin descanso y la esclavitud perpetua en sus “vidas”.
Autor: Matt Marshall
Enviado por aquiles el 02 May 2007 | Categoría: Arte y Cultura, Literatura, Personales, Filosofía y Religión, Esoterismo
En este 2007 se cumplen 70 años del fallecimiento de uno de los maestros del género de la literatura gótica y de horror del Siglo XX, Howard Phillips Lovecraft. Aún hoy la mayoría de los círculos literarios no reconoce la poderosa influencia que este autor ejerce en nuestros días en los más diversos ámbitos, ni tampoco la capacidad que tuvo para crear una visión del mundo absolutamente distinta a la que nos tenían acostumbrados los escritores de su tiempo.
Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 en la pequeña ciudad de Providence, Rhode Island, Estados Unidos. Fue criado bajo una educación tradicionalista, que defendía una doctrina racialista y abrigaba cierta desconfianza hacia los hebreos, rasgos que serían característicos del pensamiento del talentoso novelista y que todos sus biografos remarcan.
Comenzó a escribir de muy joven historias de suspenso y terror, pero pronto las mismas empezaron a tomar particularidades propias que lo alejaban de la obra de otros autores, como la de su compatriota Edgar Allan Poe. El mundo de Lovecraft es muy definido: habla de una Tierra pre-histórica gobernada por antiguos dioses conocidos como los Primordiales, de vastos conocimientos y aspecto espantoso, que en un momento fueron vencidos por fuerzas superiores y condenados a vivir en otra dimensión. Esos Primordiales, desde su lugar de reclusión, siempre intentan regresar a nuestro mundo con la ayuda de algunos acólitos humanos. Su retorno implicará la destrucción de nuestra civilización. Lo interesante de Lovecraft es que no sólo nos describe ese desolador panorama en sus novelas, sino que además ha publicado la que sería la “biblia” de los Primordiales, el Necronomicon, que contiene los ritos para lograr abrir los pasajes dimensionales. Para sorpresa del lector argentino, el escritor incluso sostenía que uno de los ejemplares del “libro maldito” se encontraba en un sector oculto de la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires.
El 15 de marzo de 1934 Lovecraft murió a los 46 años de edad. Como a tantos otros genios, el reconocimiento le llegó post-mortem. Hoy sus principales libros han sido traducidos a 12 idiomas, y a continuación intentaré dar un pequeño resumen de los alcances de la influencia de Lovecraft en nuestra cultura.
En vida, el hijo de Providence tuvo como amigo cercano a Robert Ervin Howard, un escritor fundamental de la literatura fantástica que creó, entre otros personajes, al reconocido héroe Conan el Cimeriano. Howard perteneció al denominado “Círculo de Amigos de Lovecraft”, un selecto grupo de hombres de la cultura que compartía su afición por temas míticos y legendarios, y que también participaba del auge de los grupos esotéricos en Europa, sobre todo los cercanos a Madame Blavatsky y similares. No es para nada errado sentenciar que Lovecraft proyectó un nuevo universo y que Howard lo habitó con sus guerreros. Conan pelea precisamente contra los monstruosos descendientes de los Primordiales, al igual que sus hermanos literarios, como el Rey Kull.
Lovecraft y Howard compartían una misma visión del devenir del tiempo, teniendo una concepción cíclica de la Historia. Su amistad fue tan fuerte que incluso llegaron a intercambiar personajes en sus novelas. Sin Lovecraft, Howard no habría llevado adelante su literatura.
Resulta curioso pensar que Conan, quien emerge de una rama de la literatura de horror fantástica con innegables rasgos góticos, luego se terminara convirtiendo en un destacado protagonista del mundo del comic, con tanto éxito que finalmente fue llevado con total acierto al cine en dos películas estelarizadas por el hoy gobernador Arnold Schwarzenegger. El primer film de la saga, “Conan el Bárbaro”, tiene un mensaje muy afín al pensamiento político que propugnaban los miembros del “Círculo de Amigos de Lovecraft”. Su director, John Milius, confesó luego del rodaje que la escena final, donde el guerrero del Norte elimina al demoníaco jefe de la secta de Seth, se inspiró en la labor de Leni Riefensthal en “El Triunfo de la Voluntad”.
Como dato extra para los fanáticos de esta temática, sepan que el productor de Conan fue Dino De Laurentis, quien años más tarde produjo otra película de ciencia ficción muy recomendable, Dune, basada en los libros de Frank Herbert y donde se narra una historia futurista donde una estirpe de nobles pertenecientes a la Casa Atreides libra un combate contra una aristocracia corrupta y decadente. De los Atreides nace un líder, conocido como el Mahdi, que encabeza una “Jihad”. Los cuerpos de élite de los Atreides usarán uniformes negros y gorras con una calavera, sus tropas usarán uniformes pardos, y en sus estandartes verdes y negros estará plasmado un Halcón, y son ayudados por los Fremen, una tribu semi-bárbara de hombres del desierto con ojos totalmente azules.
Otro punto donde contemplamos con claridad la influencia de Lovecraft es en la labor cinematográfica del gran director John Carpenter, considerado uno de los mejores creadores de películas de terror de todos los tiempos. Específicamente hay dos films de él donde se denota esto: “They Live” (estrenada en español bajo el título de “Viven”), de 1988, y “In The Mouth of Madness” (denominada en nuestras tierras “En la Boca del Miedo”), de 1995. En la primera Carpenter hace un interesantísimo e imperdible relato de ficción acerca de cómo nuestro mundo estaría controlado por una especie extraterrestre que se hacía pasar por humana, infiltrándose en todos los puestos de poder, y cuyo verdadero objetivo era la explotación del planeta hasta su destrucción final. Una idea muy lovecraftiana ciertamente. La segunda película es netamente un homenaje a nuestro escritor, quizás una de las películas de terror psicológico más notables que se hayan hecho, y fue protagonizada por Sam Neill.
También en la música se rindió tributo a Lovecraft. Una de las bandas de metal más reconocidas, Metallica, hizo una canción instrumental a la que denominó “The Call Of Ktulu”, similar al libro “The Call of Cthulu” de Lovecraft. James Hetfield, líder del grupo, explicó que en su momento alteraron un poco el nombre por temor a problemas legales. Recomiendo ver el video de ese gran tema, en la versión del recital “Symphony & Metallica”, en la que la banda toca junto a la Orquesta de San Francisco.
El mundo de los videojuegos tampoco escapa al universo de Lovecraft. A principios de la década del ´90 se publicó un título que haría historia en el rubro: “Alone in the Dark”, producto de la empresa francesa Infogrames. En Alone asumíamos el personaje de un detective que se debía internar en una tenebrosa mansión habitada por muertos vivos, espectros y demonios, para enfrentar al “dueño de casa”, un hombre que había hecho un pacto con los Primordiales. Todo el juego está fundamentado en los libros de nuestro autor. “Alone in the Dark” cobró relevancia mundial por su extraordinario argumento y su sorprendente calidad gráfica, y es considerado un hito en la programación. Inspirado en él se hizo la serie “Resident Evil”, que se limitó a copiar la idea original y bajarle el contenido argumental para hacerlo más “accesible” al público, pues no todos entendían al Alone por no comprender que estaban en el medio de una verdadera novela de terror. En el 2005 fue estrenada la película del juego.
Entonces, no sólo los libros de Lovecraft se han vuelto “de culto”, como se suele decir, sino que su influencia se ha extendido a otros terrenos como los comics, el cine, la música y los videojuegos. Por supuesto, pocos podríamos saber esto sin tener presente la información precedente.
Hace siete décadas moría H.P. Lovecraft, quien lamentablemente jamás pudo haber adivinado el legado que nos iba a dejar.
Aquiles