Efemérides

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Homenaje a Homero Manzi

Enviado por Galadriel el 03 May 2008 | Categorí­a: General, Educación, Literatura, Música, Polí­tica, Historia, Nacionalismo, Biografías, Efemérides

“Los pueblos que olvidan su pasado, renuncian a su porvenir”
(Juan Domingo Perón)

Hoy 3 de mayo se cumplen 57 años de la desaparición física de este gran argentino. Poeta, escritor, profesor, periodista, político, revolucionario, defensor de la cultura nacional, luchador por la causa de los pueblos. Su corta pero fructífera vida, son un preciado legado que todos debemos conocer e imitar.

Por ello a continuación transcribo su extensa biografía en forma completa.

HOMERO MANZI: su biografía

1907 - 1909

El 1 de Noviembre nace en la estancia “Añatuya” Homero Nicolás Manzione, frente al mástil y al mangrullo que dominaba el horizonte sobre el monte cerrado, y cuyas bases hoy todavía se pueden adivinar. “Tras un verde ventanal, frente al mismo algarrobal, conocí la luz del día” dice Manzi en su poema Añatuya, cuando en 1947 va a despedirse de su terruño al saber de su enfermedad. Los hermanos de Homero eran: Luis Saturnino, el mayor, que le llevaba 12 años, seguido por Esther, Dora, Román y Raúl, solamente un año mayor que él. A Homero lo siguieron Guillermo, a los dos años, e Hilda, ocho años menor. Poco después del nacimiento de Homero, la familia Manzione construye la casa de la estancia “La 13″, cerca del casco de la estancia “Añatuya” para mantener cercanas a las dos familias. Con los hijos de Carlos Rosso instalan una fábrica de potasa y soda, y embarcan desde Buenos Aires las instalaciones de una usina eléctrica.

Los hijos mayores de los Manzione estudian en Buenos Aires, y allí sus tíos Francisca y Domingo Prestera se hacen cargo de su instrucción. En la calle Garay 3251 se establece la cabecera de puente del otro lado de Añatuya. Llega el momento en que Homero ya tiene edad para estudiar, razón por la cual doña Ángela viaja frecuentemente a la calle Garay, antendiendo los dos lugares. Cada vez que el padre o la madre viajaban de una casa a la otra, alguno de ellos los acompañaba, hasta que todos estuvieron estudiando en Buenos Aires. Entonces las escapadas a Añatuya de todos los hermanos eran en las vacaciones de verano e invierno.

1910 - 1914

Don Luis es nombrado presidente de la Comisión Vecinal de Añatuya, y en 1912, tesorero. A partir de 1912, Dora y Raúl llevan a Homero de la mano para cursar el primer grado inferior, superior y segundo grado en la Escuela N° 7 del Distrito Escolar N° 6 de la calle 24 de Noviembre 1636, que lleva el nombre de “Olegario Víctor Andrade”.

1915 - 1917

En 1915, completa el primario en la Escuela “José María Gutiérrez” de La Rioja 1846, frente a la esquina con la calle Garro. Escribe las letras para las murgas de su cuadra, “Los Presidiarios”. Los trajes de los integrantes de la murga los hacían, año tras año, sus hermanas mayores Esther y Dora. Una de las cuartetas hechas por Homero pasa a la historia y muestra su inclinación argentinista:

“Con el cuento de la guerra se nos llevan todo el grano,y nosotros, los criollos,con la paja se contentamo.”

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Recordaron el primer izamiento de la bandera

Enviado por Enviado el 27 Feb 2008 | Categorí­a: General, Actualidad, Historia, Nacionalismo, Efemérides

Convocados por la Agrupación Pro Izamiento de la Bandera en la Plaza Belgrano, esta mañana un grupo de ciudadanos conmemoró, frente al monumento a Manuel Belgrano, el 196º aniversario del día en que su creador enarboló por primera vez la bandera nacional, en la ciudad de Rosario.

Minutos después de las 10 de la mañana, comenzó el sencillo acto con una reseña histórica a cargo de la licenciada María Teresa Tartaglia, quien destacó los vínculos que unen al creador de la enseña patria con la Villa de Luján.

Luego, Irene Benítez, de la comisión organizadora, leyó un poema dedicado al pabellón nacional de la poetisa local Dulce Pereyra. Y el presidente de la Agrupación, Ireneo López, brindó emotivas palabras referidas a la recuperación de las Islas Malvinas.

Finalmente, la intendenta Graciela Rosso colocó una ofrenda floral junto a la diputada nacional (mandato cumplido) Ruth Monjardín. Cerró el acto la jefa comunal, quien subrayó que Belgrano murió en la pobreza, “no como muchos políticos que se sirven de la Patria”.

Luego, los participantes se trasladaron hasta la rotonda Ana de Matos, sitio en el que izaron los pabellones nacional y provincial. Debieron hacerlo en ese sitio, ya que el mástil en el que desde hace casi dos décadas realizaban esa ceremonia fue retirado al realizarse la reforma de la plaza ubicada frente a la Basílica Nacional.

En diálogo con Luján en Línea, López explicó que el mástil se encuentra “tirado” en el Museo Udaondo y manifestó su confianza en que el gobierno comunal pronto lo reponga en su sitio original.

María Teresa Tartaglia recordó que Belgrano estuvo “demorado” en una finca lujanense.

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17 de octubre: Día de la Lealtad

Enviado por horacions el 17 Oct 2007 | Categorí­a: Polí­tica, Historia, Nacionalismo, Efemérides

17 de octubre de 1945, Día de la Lealtad

Puede que muchos crean saber sobradamente la historia que hoy nos ocupa, aunque los hechos del 17 de octubre no son tan popularmente conocidos como algunos creen.

A mediados del ‘45, las máximas organizaciones empresariales daban a conocer un manifiesto donde se criticaba duramente la política de reformas sociales emprendidas por el gobierno y exigían su revisión. Lógicamente, una rápida y enérgica reacción partió del sector sindical. Uno de las primeros en manifestar su apoyo al gobierno fue el Sindicato de Empleados de Comercio, y súbitamente su ejemplo cundió entre la mayoría de las organizaciones gremiales. Puntualmente, los trabajadores apoyaban al vicepresidente y ministro Perón.

La solidaridad para con el Secretario de Trabajo y Previsión se hizo efectiva en una manifestación, que tuvo lugar frente a esa Secretaría, a la que asistieron alrededor de 3.000 trabajadores.

Uno de los principales oradores dijo: “No estamos conformes con que se hable en nuestro nombre; vamos a hablar por nosotros mismos”.

El ambiente estaba caldeado y las internas militares dentro del mismo gobierno terminaron obligando al por entonces Coronel, Juan Domingo Perón, a retirarse de todos sus cargos. La respuesta no se hizo esperar, con Perón cumpliendo arresto militar, la semana del 9 al 17 de octubre fue decisiva.

Los sindicatos declararon una huelga de dos días, organizando una protesta tan contundente que terminaron reconfigurando el mapa político. Perón quedaba en libertad dada la presión ejercida por los sindicatos y comenzarían entonces las charlas para la concreción del partido que llevaría a Perón a la Presidencia y que luego él mismo se encargaría de desarticular dándole corta vida. El partido fue llamado Partido Laborista (vale aclarar que no todos los sindicatos apoyaban la candidatura de Perón, alcanza citar el ejemplo del poderoso gremio ferroviario de La Fraternidad, de tendencia comunista, que apoyo a la Unión Democrática, partido opuesto al Laborista), y dos meses después de la victoria electoral de mayo del ‘46 Perón anunciaba la unificación de todas las fuerzas que lo habían respaldado bajo el nombre de un nuevo partido llamado Partido Único de la Revolución, el cual poco después sería llamado por todos Partido Peronista.

Esta reorganización no sería bienvenida por algunos líderes laboristas; sin embargo, la manija ya tenía dueño y no fue casual la destitución del entonces Secretario de la CGT Luis F. Gay y el nombramiento en ese cargo de Espejo, al tiempo que Evita Perón se afianzaba en el, desde entonces, Ministerio de trabajo.

Así se daba comienzo a una nueva etapa histórica de nuestro país; una de las más importantes, controvertidas, interesantes, revolucionarias, significativas de nuestra Nación. El 17 de Octubre de 1945 marcó sin duda un antes y un después en la historia argentina, ese día en que todos aquellos muchachos peronistas, todos unidos, triunfaron.

Una movilización de trabajadores sin antecedentes hasta ese momento marcó, el 17 de octubre de 1945, una bisagra en la historia del país, que vio nacer en esa jornada a una nueva fuerza social que modificó definitivamente el mapa político de la Nación: el peronismo.

Las seis décadas que pasaron desde aquella fecha emblemática no borraron la vigencia de un movimiento de masas que se construyó sobre la imagen de Juan Domingo Perón y la devoción que despertó la mujer que lo acompañó en esa etapa de su vida, Evita.

El 17 de Octubre es hoy todavía un hecho que pocas veces más se repitió en la historia nacional. Más de 100 mil trabajadores -la mayoría llegados de los suburbios del Gran Buenos Aires, que crecía en esos tiempos aceleradamente- copó desde temprano la zona de la Plaza de Mayo con el reclamo de la libertad de Perón, que se encontraba detenido en la isla de Martín García por orden del presidente de facto, el general Edelmiro Farrell. El militar que desde la secretaría de Previsión Social, el ministerio de Guerra y la vicepresidencia de la Nación había instrumentado las nuevas leyes sociales que otorgaban a los trabajadores beneficios nunca antes conquistados, era duramente cuestionado por sus compañeros de armas. Era un país de 14 millones de habitantes, que recibía a diario miles de trabajadores con sus familias desde el interior, los cuales se instalaban en el creciente conurbano bonaerense en consonancia con el importante crecimiento del cordón industrial, que tenía ya más de 80 mil fábricas demandantes de mano de obra.

Desde la secretaría de Previsión Social, Perón había interpretado la necesidad de mejorar las condiciones de estos trabajadores y desde su propia ambición política dedicó gran parte de su gestión a otorgarles ventajas a los obreros, como el salario básico, aumentos progresivos por producción y beneficios sociales antes ignorados por el empresariado.

El entonces coronel Perón había llegado hasta la vicepresidencia del Gobierno de facto y ese crecimiento “desmedido” fue el motivo por el cual un grupo de militares más refractario a esos cambios realizó una movida para “cortarle las alas”.

Una semana antes del 17, los integrantes de la Escuela Superior de Guerra donde se encontraban aquellos que no veían con buenos ojos a Perón, decidieron levantarse contra el Gobierno exigiendo la renuncia a todos sus cargos y el pase a retiro, algo que el mismo coronel escribió de puño y letra. Perón, junto a su pareja desde hacía más de un año, Evita, aceptaron entonces una invitación de un militar amigo y se instalaron en una isla del Tigre, mientras el gobierno de Farrell anunció elecciones democráticas para el 7 de abril de 1946. Sin embargo, la presión de los militares rebeldes hizo que el 13 de octubre Perón fuera detenido en el Tigre y trasladado posteriormente a la isla Martín García, previo paso por la cañonera Independencia, anclada en el puerto de Buenos Aires.

Esta novedad hizo estallar movilizaciones espontáneas de trabajadores, que desde Avellaneda, Berisso y otra zonas se comenzaron a movilizar hacia el centro porteño; también hubo convocatorias en Rosario y La Plata.

El 16 de octubre, la conducción de la CGT, junto a otros sindicatos autónomos, se reunieron para reclamar al Gobierno que se respetaran las conquistas sociales de los trabajadores y se dispusiera la libertad inmediata de Perón. Ante la repuesta negativa de un Gobierno que se encontraba sin Gabinete y al borde del colapso, se determinó una huelga de 24 horas a partir de la medianoche del 18 de octubre, al tiempo que la Policía se trenzó en una batalla campal con cientos de manifestantes que desde Avellaneda habían logrado llegar hasta el barrio de Barracas.

Por recomendación médica -la humedad de la isla afectaba los bronquios del coronel- Perón fue trasladado en la madrugada del 17 al Hospital Militar, lugar donde estuvo hasta casi las 17, cuando el presidente Farrell lo hizo llamar desde la Casa Rosada. Cuando el Gobierno y los militares se dieron cuenta de que no podrían dispersar a los miles de manifestantes que estaban en la Plaza, cedieron terreno y dejaron la puerta abierta para que el nuevo líder popular que nacía en esa horas enfrentara por primera vez, desde el balcón de la Casa Rosada, a una multitud que lo aclamaba. Perón salió a ese escenario luego de las 23 de aquel 17 de octubre, para dar pie a un ritual que se repetiría decenas de veces más hasta su despedida el 12 de junio de 1974, y desde allí, en el primer acto fundacional del movimiento peronista.

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El Solsticio, su verdadero significado

Enviado por Trimurti el 21 Jun 2007 | Categorí­a: General, Filosofí­a y Religión, Nacionalismo, Tradiciones, Efemérides

Son dos las fiestas que se festejan tradicionalmente en el transcurso del año: el Solsticio de verano y el de invierno. Para el hemisferio sur, que es nuestro caso, el 21 de junio es el Solsticio de Invierno, y el 21 de diciembre es el Solsticio de verano. Lo contrario sucede en el hemisferio norte.

Vamos a describir, en primer lugar, las características formales de la ceremonia para que luego sea más fácil de comprender el contenido simbólico de la misma.

La fiesta de Solsticio se celebra al aire libre. Las personas se reúnen alrededor de un fogón que representa el Sol. Si imaginamos el Sol representado por un círculo y trazamos dos ejes, quedarían formados los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste. Esta cruz representa, además, las cuatro estaciones del año. Quedaría así formada la conjunción del Sol y la Tierra; y nos encontramos aquí con el significado simbólico de uno de los emblemas que hacen a nuestra Cosmovisión.

En el sentido de los cuatro puntos cardinales, se ubican cuatro personas y, entre los respectivos puntos cardinales, las restantes ocho personas que, formando un total de doce, representan los doce sectores del cielo ( o “signos” del Zodíaco), además de formar los sectores intermedios de la Rosa de los Vientos.

Esta costumbre de representar en la Tierra el aspecto del cielo nos habla a las claras de que los antiguos eran grandes observadores de los fenómenos naturales en general y de los fenómenos astronómicos en particular. Testimonio de ello encontramos en los santuarios megalíticos (Stonehenge) que constituyen verdaderos observatorios astronómicos. Nos estamos refiriendo, pues, a una Tradición que se remonta a por lo menos, diez mil años de antigüedad.

Acerca de los germanos y de los galos, sus tradiciones y sus costumbres, nos informan ya los romanos a través de los testimonios de César y Tácito, entre otros. Recién cuando comenzaron a descifrarse las inscripciones rúnicas, se tuvo mayor conocimiento acerca de los antiguos nórdicos ya que es de notar que no tenían conciencia cronológica de la Historia. Por lo tanto, no guardaban un registro conciente de los hechos. En cambio, sí transmitieron su Historia y sus Tradiciones a través de sagas y de leyendas que registran los sucesos heroicos.

El día de Baldur

Los germanos llamaban al día del Solsticio de verano “Baldurstag”, día de Baldur (el Dios de la Luz).

La leyenda cuenta que Baldur era el hijo predilecto de Wotan. Su vida culminaba en primavera. Cuando comenzaba el verano, debía morir. Nanna, se llamaba su esposa. Ella era la custodia de las débiles flores primaverales. Cuando veía muerto a Baldur, se desplomaba sin vida. Con ella se acababa la belleza de la primavera florida. Los Ases (Dioses-héroes de la antigua Tradición), depositaban su cadáver florido al lado de Baldur, que yacía sobre una pira. En la noche del Solsticio de Verano se encendía el fuego para convertir a los difuntos en cenizas.

Contenido simbólico de la ceremonia

La fiesta del Solsticio es una ceremonia mística más que religiosa, y de gran contenido simbólico.

Se conocen tres clases de ceremonias que, aunque no difieren entre sí en cuanto a su contenido esencial, tienen, cada una de ellas, distinto desarrollo formal. Nos estamos refiriendo a la ceremonia popular, a la militar o guerrera y a la mística.

La popular es una celebración de gran algarabía. No tiene las características específicamente establecidas sino, más bien, modalidades folklóricas sujetas a las costumbres de las distintas regiones. El significado de estos festejos, a veces, no es del todo claro y se confunde con el de las fiestas que se celebran en el campo después de la siembra, o de la cosecha, o la vendimia, etc. Una de las costumbres más bellas y vistosas que tienen las fiestas populares del Solsticio, es cuando arrojan desde la punta de un cerro un carro de madera, o simplemente sus ejes, con las cuatro ruedas envueltas en paja y encendidas. Durante la noche, esto constituye un espectáculo impresionante.

La ceremonia guerrera

En circunstancias en que la comarca o país se encontraba en guerra, la ceremonia tenía características guerreras o militares. En esta oportunidad, todo el contexto adquiere un significado diferente. Se recuerdan gestas heroicas pasadas, se rinde homenaje a los caídos por la Patria, se retoman nuevas fuerzas y se desean buenos augurios para aquellos combatientes que parten para la batalla. En definitiva, se trata de una celebración de auténtica camaradería.

Según la tradición de los antiguos, las mujeres formaban detrás de los combatientes, paradas sobre los carros que estaban colocados en círculo y en los que se encontrban sus pertenencias. Alentaban a los hombres en la lucha, mientras ellas defendían y cuidaban el patrimonio familiar. Las jefas o sacerdotisas entre ellas, eran mujeres mayores vestidas de blanco.

Hay que señalar también que las fiestas del Solsticio constituían oportunidad propicia para la instauración de tribunales. Todos los jefes se reunían para formular sus requerimientos. Los Druídas eran los jueces en estas cortes; eran los sabios y su condición estaba directamente relacionada con la edad ya que un Druída tardaba veinte años en formarse. Por ello, se trataba siempre de hombres mayores que constituían un verdadero Consejo de Ancianos sabios.

La ceremonia mística

En la ceremonia mística, se ponía énfasis precisamente en la sabiduría. En verano se conmemora, como dijimos, la muerte de Baldur, el fin de la luz. Si consideramos el contenido de esta sencilla leyenda, debemos reconocer que es uno de los más bellos y trascendentes mitos divinos, en el cual los humanos se unían al Ser Supremo.

Solsticio significa cambio. También esto es significativo. ¿Cambio hacia el bien, hacia lo difícil? De todos modos, cambio hacia lo desconocido.

A la primavera muerta la devoran las llamas del verano. Por eso se tiraban coronas de flores al fuego.

Hay que recordar que los antiguos concedían el mismo valor a la vida que a la muerte. Aunque eran concientes de la arrolladora fuerza de la vida, simultáneamente sentían vida y muerte. No temían a los eternos cambios sino que trataban de comprenderlos, profundizando en las leyes de la vida misma de la Naturaleza.

De allí emanaba su enseñanza de hondo contenido filosófico y místico. En consecuencia, sabían mejor que nosotros que no era el invierno el que cobijaba la muerte, sino el verano.

En la fiesta del Solsticio de invierno festejaban con júbilo y la alegría invadía a las personas. Porque el día más oscuro les anunciaba la resurrección de la Luz, mientras que la noche más clara les anunciaba el comienzo del descenso. Rogaban por la bendición del Sol, porque, formando parte de la Naturaleza, sentían la dependencia del ser humano del Creador. Sentían, además, alegría porque se hubiera cumplido, una vez más, el ciclo solar.

El origen de la Navidad

El Solsticio de invierno (21 de diciembre en el Norte) es también la fiesta del abeto o de la encina sagrada. Tradición ésta que aún hoy guardamos, aunque con el advenimiento del cristianismo, al heredar una Tradición tan profundamente arraigada, debido a sus diez mil años de antigüedad, superpuso a esta Tradición su propio festejo, aunque manteniendo esencialmente el contenido simbólico primigenio.

Antes del siglo V no se le daba importancia al Nacimiento de Cristo, ni existía tal fecha. En el 245, Orígenes aún se oponía a la idea de celebrar la Natividad. Egipto es el primer lugar donde se menciona una fecha (20 de mayo), para gran asombro de San Clemente de Alejandría que no concebía que se celebrase el nacimiento de Cristo como el cumpleaños de un Faraón. Se mencionaron también las fechas del 19 y 20 de abril y la del 6 de enero, de gran aceptación ésta última.

El 25 de diciembre se menciona por primera vez en el año 354, en el calendario de Filocalus. Por aquella época, es de destacar que el Solsticio de Invierno coincidía realmente con dicha fecha, por lo que Filocalus eligió en el 354 el viernes 25 diciembre, 15 días antes de la luna llena.

Se produjeron disputas entre las distintas Iglesias alrededor de las dos últimas fechas mencionadas. De allí nace el doble concepto cristiano de la Epifanía y la Natividad, es decir: el nacimiento según el espíritu y el nacimiento según la carne.

El 25 de diciembre se impone finalmente en Roma durante el Siglo IV, durante el gran renacimiento arriano, por influencia de los cristianos ortodoxos. La costumbre del pesebre, símbolo inequívoco de la Natividad, se halla extendida por España, Italia e Hispanoamérica.

La otra celebración, la del Arbol de Navidad, proviene del Siglo VIII, en que el misionero celta, San Bonifacio, sustituyó los sacrificios que se hacían a la encina sagrada de Odín por un pino adornado en homenaje al Cristo Niño.

La Memoria Heroica

Por último, debemos señalar que la de los antiguos, era una religión sin ritos preestablecidos y sin dogmas. Por ello, la ceremonia del Solsticio no es una ceremonia impuesta; varían, a veces, características formales de su desarrollo, de acuerdo a las distintas regiones y a sus costumbres.

El rito está arraigado en la actividad cotidiana. Por eso, más que un ritual, es una tradición viva. Marca un hito real en la vida de las personas. Marca el comienzo y el fin de sucesos reales, de allí su relación con los fenómenos cósmicos. Es consecuencia directa de la estrecha relación del Hombre con la Naturaleza.

No es tampoco una recordación de hechos históricos, ya que los antiguos - como señalamos antes - no tienen Historia, ni conciencia histórica escrita, sino Memoria Heroica.

Se trata siempre de un festejo íntimamente ligado con lo real y cotidiano de la vida misma y con la naturaleza cíclica de los acontecimientos cósmicos. A estos fenómenos de la Naturaleza se les adjudica un carácter místico y divino, ya que a ellos les es dada la Eternidad, mientras que a los Hombres no.

Por eso es una ceremonia plena de simbolismos, aunque no de ritos fijos y rígidos. A este motivo obedece también el hecho de que no se empleen en las ceremonias siempre los mismos textos. Se suelen recitar versos legados por los poetas, canciones folklóricas, aunque los textos pueden ser también improvisados.

Cosmovisión

La costumbre, en cuanto al significado de la renovación del fuego y su contenido simbólico, es semejante al de la antorcha olímpica.

Dos veces por año se renueva el fuego en los respectivos Solsticios. Se guarda el fuego del Solsticio anterior con el cual se encenderán las antorchas que prenderán el nuevo fogón.

El fuego, o el Sol (la Luz), representa a los hombres y su fortaleza o energía dinámica. La Tierra representa a las mujeres y su fertilidad. Ellas son, además, las guardianas del Fuego Eterno; deben cuidar que nunca se apague o que nadie lo arrebate.

Volvemos a encontrarnos, una y otra vez, con el mismo simbolismo: ya sea en la leyenda de Baldur y Nanna, o en el papel que les toca desempeñar a hombres y mujeres en la guerra, o en el significado mismo de nuestro símbolo. Es siempre la conjunción de Sol y Tierra, en un eterno complemento mutuo.

Y esta es la idea rectora fundamental de toda nuestra Cosmovisión. No creemos en abstracciones racionales ni en sistemas dialécticos en donde la evolución está explicada por la superación de sus componentes, en lucha y conflicto constante. Sencillamente, no vemos “contradicciones” allí donde no las hay en absoluto.

Nuestra Cosmovisión contempla la armónica bipolaridad de los fenómenos naturales. No en constante lucha dialéctica sino como fenómenos dinámicos y esencialmente complementarios.

La tradicional ceremonia del Solsticio está cargada de un vasto contenido simbólico. No tenemos más que analizarlo un poco para comprender que, según nuestra Cosmovisión, el lugar que le corresponde al hombre y a la mujer - dentro de la Naturaleza y la Comunidad - está ampliamente definido.

En esta fiesta del Solsticio, hombres y mujeres fieles al Legado de la Sangre, en todo el mundo, damos testimonio de nuestra Cosmovisión y de nuestra Mística.

Fuente: Revista Libertad de Opinión

A 88 años del nacimiento de Eva Perón

Enviado por aquiles el 07 May 2007 | Categorí­a: Polí­tica, Historia, Nacionalismo, Efemérides

Marí­a Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Cuando Evita tení­a seis años, se mudó junto a su madre y sus cuatro hermanos a Juní­n, donde permaneció hasta 1935.

Se sentí­a asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires. Sola, sin recursos, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce. Pero triunfa: llega a ser actriz de cierto nombre y a encabezar un programa de radio muy escuchado.

Pero su destino era otro. En enero de 1944 Eva Duarte conoce al entonces Coronel Juan Domingo Perón, en un festival que la comunidad artí­stica realizaba en beneficio de las ví­ctimas de un terremoto que habí­a destruí­do la ciudad de San Juan pocos dí­as antes.

Al mes siguiente ya viví­an juntos, y dos años más tarde formalizarí­an la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia í­ntima y que no trasciende al público.

Cuando Perón fue detenido en octubre de 1945, ella junto a un grupo de dirigentes gremiales organizó la movilización social más importante de la historia argentina, el 17 de Octubre. Con la misma logró la libertad de su esposo y se comenzó a constituir rápidamente la estructura polí­tica para competir en los comicios presidenciales.

Perón fue candidato por el Partido Laborista, y se enfrentó a la autodenominada “Unión Democrática”, una coalisión compuesta por la Unión Cí­vica Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista y los liberal-demócratas. La UD atacaba a Perón bajo las mismas consignas con que fue combatido Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, pues veí­an en este Lí­der Nacionalista una esencia similar a la de aquellos grandes conductores europeos. En todos los actos antiperonistas el eslogan era “Contra el Eje Nazi-Fascista”, y los oradores de la UD hablaban en escenarios cubiertos por enormes banderas de Inglaterra, EE.UU. y la Unión Soviética.

En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia de Evita fue determinante, Perón es electo presidente. La oposición le trasladó a ella el odio y el rechazo que sentian por Perón. La ascensión vertiginosa de “esa mujer” fue para esos sectores antinacionales un motivo más de repudio.

En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo extraordinario e intenso, tanto en el aspecto polí­tico como en el social. En cuanto a la polí­tica, logró que se legalizara el voto femenino, una conquista histórica, y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del peronismo. Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el paí­s. Las dirigentes de la nueva agrupación recibieron el nombre de “delegadas censistas”.

En el aspecto social, su labor se desarrolló en la Fundación Eva Perón, mantenida por contribuciones de empresarios nacionalistas y por donaciones que muchos trabajadores hací­an voluntariamente de sus sueldos. Creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, policlí­nicos, escuelas, una Ciudad Infantil. Socorrí­a permanentemente a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.

El otro eje de su popularidad fue constituí­do en torno a los dirigentes obreros y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras, a quienes ella llamaba sus “descamisados”.

Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, cuando sólo tení­a 33 años, por una leucemia. El velatorio duró 14 dí­as y fue un evento donde la congoja popular alcanzó dimensiones jamás vistas en la historia del paí­s. Ciudadanos de todo el territorio y de todas las condiciones sociales llegaron para darle su último adiós, y convirtieron a Evita en uno de los sí­mbolos máximos de la Argentina.

Enérgica y combativa, no cesó de atacar a los traidores, y una de sus frases más famosas define el perfil de esta inmortal y auténtica Nacionalista:

“La Patria dejará de ser colonia o la bandera azul y blanca flameará sobre sus ruinas”.