Opinión
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Enviado por aquiles el 06 Nov 2008 | Categoría: Actualidad, Opinión, Política, Sociedad
¿Qué resulta más racista?, ¿negar el color de la piel o aceptar la realidad y asumirse como un ser humano pleno, sin tener que disfrazarla con palabras que busquen adornar las cosas? El negro es negro, y el blanco es blanco.
Es de todos conocido el grave problema que durante siglos ha vivido el pueblo norteamericano para asimilarse y aceptarse como un Estado pluriétnico, de ahí que sea tan mentado el asunto del color negro de la piel del presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, quien marca un hito en la historia de ese país al ser el primer mandatario surgido de esa raza.
Desde hace semanas ya se adelantaba el inminente triunfo del candidato demócrata, sobre todo producto de la grave crisis financiera y económica que aqueja a ese país y que adjudican tal problema al actual gobierno republicano. Hasta antes de la crisis, muchos asegurábamos que el racismo latente en amplios sectores blancos y latinos de Estados Unidos terminaría por darle el triunfo al John McCain, sin embargo y para desgracia de millones una grave crisis le vino a dar una vuelta completa a las preferencias electorales, que arrojan hoy un resultado inédito, y es entonces que vemos adelantarse a muchos líderes mundiales, sobre todo de izquierda, que saludan con beneplácito el triunfo del negro Obama, tan sólo y simplemente por su color de piel, porque es cierto y al parecer es lo único que les importa, sin reparar en la serie de postulados ideológicos que lo acompañan.
El negro Obama pronto despertará a López Obrador y al presidente venezolano Chávez de su error de pensar que las cosas van a ser diferentes solo por el color de la piel. Si algo reforzó sus posibilidades de triunfo fueron sin duda sus discursos conservadores, de rechazo a los inmigrantes, de rechazo a los tratados de libre comercio, de asumirse como el más férreo defensor de los intereses norteamericanos en Medio Oriente y en el mundo, en defender a los poderosos sindicatos americanos, etc. El tiempo y los días nos mostrarán que muy equivocados están en el mundo los que piensen que ahora Estados Unidos va a ser “el bueno” de la película, se les olvidó a muchos que entre demócratas y republicanos, los diferencian son mínimas y que en lo esencial siempre defenderán los intereses de sus grandes monopolios y capitales que tanto dañan al mundo.
Así pues, la llegada de un negro a la Casa Blanca, no cambiará la realidad del mundo, ni de los norteamericanos, ni de los inmigrantes de ninguna parte del mundo, como en su momento no cambió la realidad de los indígenas mexicanos cuando Benito Juárez fue presidente de la República. Desafortunadamente hace tiempo los negros norteamericanos pasaron de discriminados a discriminadores, dicen los mexicanos que viven allá, que afirman que son peores aún que los mismos blancos.
José Sandoval para Milenio.com
Enviado por aquiles el 27 Feb 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Opinión
Cincuenta años después de que el físico italiano Enrico Fermi planteara su famosa Paradoja, la Humanidad sigue preguntándose: ¿dónde están ellos?, ¿por qué no tenemos pruebas irrefutables de la visita o existencia de civilizaciones extraterrestres? Quien desee una respuesta a esta incógnita, se encontrará con una sorpresa: existen decenas de ellas entre las que elegir.
Stephen Webb, un físico que trabaja en la británica Open University, lleva años investigando y reuniendo las diversas “soluciones” aplicables a la Paradoja de Fermi. En su reciente libro, “Where is Everybody?”, llega a una desalentadora conclusión: el problema sigue siendo tan intangible, tan huidizo debido a nuestros pobres conocimientos, que aún somos incapaces de determinar cuál de ellas es la verdadera -si es que realmente alguna lo es-.
Pero no nos desanimemos. Quizá sea usted una mente inquieta capaz de proporcionar una solución original y, por qué no, definitiva a la Paradoja. Sin embargo, si prefiere tomárselo con calma y averiguar primero lo que otros han dicho antes al respecto, siga leyendo y descubrirá algunas de las conclusiones más interesantes a las que han llegado expertos y estudiosos del tema.
YA ESTAN AQUI
Stephen Webb, en su profundo trabajo de recopilación, ha organizado las posibles soluciones a la Paradoja de Fermi en tres grandes grupos de optimismo decreciente. El primero de ellos es el que contempla la más sencilla resolución: los extraterrestres ya están aquí o nos han visitado alguna vez.
La primera contestación que recibió Fermi estuvo precisamente en esta línea, y procedía de su buen amigo Leo Szilard, con quien compartía mesa en Los Alamos. Aunque en honor a la verdad, no parece que hablara demasiado en serio: el científico dijo, medio en broma, que los extraterrestres ya tenían un nombre: húngaros. Szilard, que había nacido en Budapest, compartía ciudad natal con sus colegas Eugene Wigner, Edward Teller, John von Neumann o Theodore von Karman, todos ellos auténticos genios en sus respectivos campos de la Ciencia. Tan brillantes eran (Neumann fue considerado el hombre más listo del mundo) que sus colegas los llamaban a menudo “los marcianos”.
La siguiente solución aportada resultaba bastante más obvia. En el apogeo de la histeria provocada por la aparición de platillos volantes, parecía claro que éstos procedían del espacio exterior, que nos estaban visitando con frecuencia y que incluso se atrevían a entrometerse en nuestros asuntos. Si los famosos OVNIs están además tripulados por extraterrestres, la Paradoja de Fermi queda resulta de inmediato.
Suponiendo que no nos convenza demasiado el origen de los platillos volantes, aún no debemos renunciar a la existencia de civilizaciones extraterrestres (CETs). Quizá nos visitaron en un lejano pasado, y dejaron pistas sobre su presencia en nuestro planeta. Autores de dudosa fiabilidad, como Erich von Däniken, han escrito mucho sobre ello. En todo caso, dichas señales podrían encontrarse en nuestro planeta, la Luna, Marte o cualquier otro planeta del Sistema Solar.
En 1996, la NASA anunció la posible (y polémica) existencia de fósiles de vida marciana en un meteorito caído y recogido en la Antártida. Si existió vida en la historia remota del Planeta Rojo, y ésta consiguió llegar hasta aquí hace mucho tiempo, para después evolucionar, podríamos llegar a una nueva conclusión: los extraterrestres (marcianos) existen, pero somos nosotros. Algunos científicos, de hecho, insisten en que la vida terrestre procede del espacio (teoría de la panspermia). Si la “plantación” fue, además, deliberada, tendríamos otra prueba de que ahí afuera hay alguien que ya nos ha visitado, al menos una vez.
Enviado por aquiles el 26 Feb 2008 | Categoría: Actualidad, Opinión, Tecnología, Fuerzas Armadas
¿Detrás de la decisión del Pentágono de derribar un satélite espía muerto está sólo el peligro de un tanque lleno de hidracina?
Probablemente no, pero la verdad es que usted no querría que caiga en su jardín, de todos modos.
Tal como su primo químico, el amoníaco, la hidracina puede causar daño en los pulmones, pero apenas un olorcillo no lo matará de inmediato. Es también corrosivo, disuelve el cabello, y puede hacerle cosas desagradables a su piel. El combustible para los cohetes también puede encenderse en contacto con superficies oxidadas, y con tierra, madera o tela.
Pero si usted derrama un poco de esta cosa sobre la mayoría de las superficies, después de más o menos un día desaparecerá si está en el exterior o si abre puertas y ventanas. Un derrame mediano en el exterior no producirá un basural de residuos tóxicos de larga duración que pueda necesitar de personal de limpieza con trajes espaciales, aunque los derrames en grandes cantidades, o en interiores, serían un tema diferente.
Y ése es el problema; el tanque del satélite que se desploma contiene cerca de media tonelada de hidracina congelada. Si se hubiese permitido que el satélite cayera a su antojo a la Tierra, el ejército y los funcionarios de la NASA esperaban que el tanque lleno sobreviviera a la caída en el choque contra la superficie terrestre. Un tanque de hidracina de la sonda espacial Columbia cayó al suelo después luego de que la nave se desplomara sobre Texas. Por fortuna, el tanque del Columbia estaba casi vacío, pero el tanque del satélite espía podría descargar su peligroso contenido sobre una área tan grande como dos campos de fútbol.
Aún así, el riesgo de que la hidracina realmente se derrame en su jardín —o en el patio interior del Pentágono, para el caso— es minúsculo. Pero el presidente George W. Bush dijo que no quería arriesgarse.
El Pentágono y la NASA pensó que dispararle al satélite; como dijo el jefe de la NASA Mike Griffin la semana pasada, o errarle por completo, o sólo abollarlo, no iba a empeorar las cosas; al menos en lo relativo a un derrame de hidracina.
Los funcionarios del Pentágono dijeron que el satélite era un objetivo difícil para sus interceptores, que fueron diseñados para darle a blancos mucho más calientes, los misiles nucleares. Pero esa afirmación pudo tener la intención de reducir las expectativas. Si el Pentágono hubiese sonado demasiado confiado y hubiese fallado el objetivo, eso podría haber convertido a EEUU en un hazmerreír ante los ojos del mundo.
Después de todo, China derribó a uno de sus propios satélites el año pasado usando tecnología relativamente simple. La mayor parte de la gente vio esa acción como una advertencia a EEUU, cuyo controvertido sistema global de defensa con misiles depende de los satélites, incluso la ubicua red de GPS.
La semana pasada, China y Rusia apoyaron un tratado que prohíbe las armas en el espacio, aunque EEUU había dicho que tales pactos le impedirían manejar cualquier futura amenaza a sus posesiones espaciales.
¿Es la más reciente decisión de dispararle al satélite espía una demostración de que el país puede defender esas posesiones si surge la necesidad, y que lo hará? ¿O surge este dedo inquieto en el gatillo del Pentágono de un deseo, compartido por los sistemas automatizados en Magrathea, de “aprovechar la ocasión para aliviar la monotonía”?
Fuente: NewScientist
Enviado por aquiles el 04 Jun 2007 | Categoría: Actualidad, Opinión, Derechos Humanos
Vuelven en México los sacrificios humanos
Por: Ludovico BEN CIDEHAMETE
El Gobierno local del Distrito Federal en México dispuso que se reintroduzcan los sacrificios humanos en la antigua ciudad de Tenochtitlán, después de 488 años de ser abrogados por Hernán Cortés. Éste parece ser el nada edificante final de las sucesivas revoluciones y asonadas de corte masónico y comunista estalladas en México a partir de 1913, y se constituye por tanto en la más neta consecuencia de la adopción de una Constitución socialista e irreligiosa en 1917, que permite al Gobierno central y a los Gobiernos locales violar la libertad religiosa, la vida y la conciencia de los habitantes en cualquier nivel.
Prácticamente desde 1921, en que el PRI, Partido Revolucionario Institucional, una variante del partido comunista soviético, se apoderó violentamente del Gobierno central y de los Gobiernos locales con la ayuda de los Estados Unidos, este partido mantiene el control político del país con escasísimas excepciones. La regla no explícita pero impuesta de hecho por las leyes sancionadas especialmente desde 1917 (que ya existían desde la época de Benito Juárez y nunca fueron derogadas, ni siquiera por el Emperador Maximiliano), es la persecusión de la Iglesia católica y el favorecimiento soterrado de las sectas y denominaciones luteranas o protestantes, especialmente en sus versiones norteamericanas, así como la inspiración masónica de todas sus instituciones y actos de gobierno. Para darse una idea, la Iglesia no tiene libertad de predicar libremente en público ni los sacerdotes podrían, teóricamente, circular por las calles revestidos de sus hábitos religiosos; los oficiales del Ejército no pueden contraer públicas nupcias católicas, porque es causa suficiente para ser exonerados.
Entre los años 1926 a 1930 el general Plutarco Elías Calles, un masón presidente de México, en acuerdo con el embajador de Estados Unidos Dwight Morrow, comenzó una campaña de persecusión criminal contra el catolicismo, que ha dejado como saldo una guerra sangrienta, llamada comúnmente “Guerra Cristera”, y una pléyade de santos y mártires como no tiene hasta ahora ningún país americano. Se estima que en aquella persecución perecieron más de 250.000 víctimas del anticatolicismo.
Parece, pues, que el triste final de la pretendidamente gloriosa Revolución Mexicana, es terminar allí mismo donde comenzó la Historia de México y concluyó la de los aztecas y las demás tribus mesoamericanas que realizaban sacrificios humanos; y así, autorizar todas las prácticas aberrantes abandonadas, por la Gracia de Dios, hace casi 500 años. De todas formas, el aborto procurado, delito que entre los aztecas era reprimido con la pena de muerte, ha sido restablecido dentro de una ostensible campaña de materialismo más generalizada, a la que son sometidos con especial saña, todos los países integrantes de la otrora gran nación ibero americana, católica en su origen y en sus costumbres y mariana por su piedad popular.
Es éste un nuevo paso que dan los gobiernos de esos países, casi sin excepciones y con redoblado brío, para corromper las costumbres de las sociedades esencialmente católicas que ilícita e ilegalmente regentean. Ninguno de los “motivos” o “argumentos” que ensayan, sobre no ser verdaderos en ningún caso, soportarían el menor análisis racional.
Algunos medios de difusión han intentado demostrar que la población femenina prestaba su apoyo a esta “novedad” legislativa, mas no les ha sido posible ocultar que, al conocerse la decisión de la legislatura del Distrito Federal, muchas mujeres reunidas en la zona céntrica, que estaban rezando a la Virgen de Guadalupe para impedir estos sacrificios humanos, comenzaron a llorar desconsoladamente por su Patria y por las víctimas potenciales, lo que fue registrado por periodistas gráficos extranjeros presentes en el lugar.
Tampoco a los mexicanos, pueblo religioso, culto, combativo, valiente e inteligente, se le ha economizado el escarnio de sumársele, a la desgracia de la restauración de los sacrificios humanos, la del inicuo tratamiento de tontos a que todos los partidarios del aborto someten a los pueblos que los soportan, debiendo escucharse siempre la misma colección de estupideces y mentiras que en el resto del mundo. Como por ejemplo, que “el aborto evita el trauma que crea en el niño el ¡saber que no es querido …!” (así como lo lee ¡se nos ocurre realizar con los autores de la frase generosidades de esas a montones!), o que la legalización vendría a subsanar la situación creada por “centenares de miles” de abortos clandestinos, sin que ningún abortista haya podido jamás explicar cómo la legitimación de un abuso vendría a suprimir dicho abuso, ni en qué estadísticas se fundamenta para arrojar semejantes cifras, si en realidad, los casos de aborto procurado denunciados o perseguidos penalmente no pasan de un par (no un par de miles: dos solos, uno más uno) por año, y los casos atendidos en hospitales por lesiones supuestamente postabortivas, no pasan de unos 3.000 anuales en todo México, e incluyen los casos no criminales, como son los accidentales y los espontáneos.
Hipocrecía oficial
Demostrando el real temor que le causa a sus integrantes la prometida excomunión de los políticos votantes del aborto, el gobierno local ha enviado a un partidillo de izquierda a denunciar al cardenal primado de México, don Norberto Rivera y al portavoz del arzobispado, Hugo Valdemar, por presuntas violaciones a la “ley religiosa”, una norma anticatólica que prohíbe a los religiosos católicos hacer comentarios políticos, privándoseles de un derecho que, supuestamente, la Constitución reconoce a todos los habitantes de México, sin distinción alguna, justamente por no reconocer ninguna distinción. La respuesta oficialista a la Iglesia, de parte del legislador impulsor de la medida, ha sido amenazándola con recrudecer la campaña difamatoria por supuesta pederastia, lo que confirma aún más las tesis sostenidas por algunos estudiosos sobre el verdadero sentido, origen y alcance de las difamaciones que por esta supuesta causa, vienen sufriendo algunos sacerdotes desde hace algunos años. Por supuesto que los funcionarios oficiales aseguran que su obrar, se explayará “estrictamente dentro de la ley”, como si se tratara de una ley justa o siquiera mínimamente legítima. ¡Es lógico ser estricto con “leyes” creadas a tan siniestro efecto!
Desde luego, este anticipo local, pretende ensuciar también la legislación federal hacia la cual los grupos proabortistas buscan extender la legalización de los sacrificios humanos. Ya existen anteproyectos de ley en ese sentido en el Congreso Federal impulsados, como en el resto del orbe, por obscuras organizaciones cuyas mentoras son, como mínimo, la ONU y las multinacionales farmacéuticas.
¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de la ONU!
Fuente: Mexicanos Defraudados
Enviado por aquiles el 24 May 2007 | Categoría: Actualidad, Opinión, Política, Denuncias
Fuente: Política y Desarrollo
Por Eduardo Palacios Molina
Declaraciones inaceptables de un rabino
Estamos en la semana de Mayo. Es una tradición en mi familia recordar a nuestros mayores.
No importa quién nos gobierne. Tampoco puedo oír a los críticos que peyorativamente menosprecian esta fecha. No es fácil luchar contra la corriente, pero no puedo aceptar que de los 200 años de vida que vivió la Patria, 150 años hay que tirarlos a la basura, como dijo el rabino Bergman en un programa televisivo.
Discúlpeme Bergman, yo no tiro a la basura mi pasado, que Ud. no lo tiene en mi país. Es fácil tirar a la basura lo que no se tiene, siempre que sea el pasado de los otros. ¿Es ésta la táctica de la revolución masónica? ¿Destruir el pasado en nombre de un progresismo que carece de raíces?
A mis 73 años he leído todo lo que se puede leer a favor y en contra de Mayo. Pero para mí sigue siendo esta semana la semana de la Patria y hay que embanderar los frentes de todas las casas.
Y ese deseo está muy lejos de cumplirse, ya que algunos argentinos han entregado su ciudadanía y se han hundido ellos mismos en la inacción cívica. Ninguna historia de ningún país es perfecta, porque los seres humanos distamos mucho de ser perfectos. No hemos hecho demasiadas autocríticas y hemos estado siempre envueltos en luchas, como la gran mayoría de los países del mundo. Pero ¿eso es motivo para renunciar a conmemorar la semana de Mayo? No puedo estar de acuerdo que salgan a los medios a decir que hay que tirar a la basura 150 años de historia argentina. Y que lo digan quienes son hijos de inmigrantes trabajadores que llegaron a un país que les abrió las puertas de par en par. Me parece que están mostrando un gran desagradecimiento.
No puedo creer que haya personas que estén incentivando para que en esta semana nadie embandere los frentes de sus casas. Estoy asombrado de la pusilanimidad que impera en quienes aceptan estas arengas y se someten a este tipo de protestas que lo único que demuestran es que no somos agradecidos. Más allá de las diferencias, esta fecha debe ser de todos.
En nuestra vecina República de Chile, en Santiago su capital, las banderas coloradas blancas y azules con la estrella blanca, flamean en cuanto edificio o casa humilde existe. Festejan la semana de su emancipación con orgullo y los grandes supermercados están repletos de banderas escarapelas y cintas. Hasta los automóviles lucen banderas. Es un clima de fiesta increíble que todo el mundo festeja.
No veo porque aquí en la Argentina, nuestra Patria, tenemos que ponernos luto. Por qué debemos tirar a la basura 150 años de historia, a sus mártires y a sus próceres y no embanderar nuestros hogares. ¿Qué le estamos enseñando a nuestro nietos? ¿Quiénes son los que así aconsejan y a que intereses benefician?
Nuestra emancipación es una tarea diaria y no ha finalizado aún. Comenzó esta semana de Mayo. Hace casi dos siglos. Por esa Patria y esa Bandera se batieron en duras batallas el pueblo argentino, pueblo que no está ya en esta vida terrena, pero que forma parte de las almas que están en la Iglesia triunfante.
Creer que ganamos la libertad en mayo, es un error. Comenzamos a ganarnos la libertad. La libertad es una expresión que solo se ganará cuando hayamos comprendido que solo se logra en la búsqueda de la Verdad, porque solo ella nos hará libres.
La libertad es un medio, la Verdad un fin.
Honrar esta semana es una forma de manifestarnos unidos en un pasado, en el respeto de nuestros mayores. Aceptar que existe una tradición.
Eduardo Palacios Molina